Mujeres que parecen abejas: van de hombre en hombre

¿Has notado cómo se mueven o comportan la abejas cuando están en un lugar en el que hay muchas flores juntas? Van de flor en flor buscando polen para recolectarlo y llevarlo a su colmena. Su comportamiento es normal y natural, pues gracias a ello producen miel. Decidí usar esta metáfora para hablar de un grupo de mujeres que me causan mucha curiosidad. Seguro te has topado con más de una que va de hombre en hombre, como la abeja, de flor en flor. ¿Por qué lo hacen?

¿Qué pasa por sus mentes?

Este tipo de mujeres son más comunes de lo que imaginamos y la razón por la que hacen eso es muy fácil. No saben estar solas. Con tal de no vivir o de sobrevivir a su soledad, optan por irse con el primer hombre que les habla bonito. Aunque sepan que el tipo no es buen partido, prefieren eso a nada. La verdad me da mucha tristeza, pues ¿cómo es posible que una mujer se conforme con “lo que sea” con tal de no tener que lidiar con ella misma?

Tú contigo

Sin duda, aprender a estar contigo, sin necesidad de buscar salvavidas en otro, es complicado. Complicado cuando no estamos bien emocionalmente. No lo digo sólo por hablar. Hubo un punto en el que yo también estuve muy mal, en un enorme agujero negro del que no creí salir. Sin embargo, una vez que decidí tomar las riendas de mi vida, me di cuenta de lo grandioso que era tener el poder de sobre ella. No tenía la necesidad de que nadie más me dijera qué hacer o cómo hacerlo. Incluso no había quien me dijera si estaba bien o mal lo que yo decidía.

Aprendí a vivir mediante prueba y error y eso me ayudó a descubrir lo que es bueno y no en mi vida. Una vez que aprendí a estar sola, descubrí que me gustaba mucho. De hecho, me acostumbré tanto, que una vez que que permití que alguien entrara en mi vida, me di cuenta de lo que podía y no permitir. Ya no era la debilucha que estaba hundida en un hoyo. No, ahora era más fuerte y poderosa. En cuanto noté cosas que no me parecían de esa persona, sin pensarlo dos veces le dije bye.

¿Para qué aguantar?

Gracias a todo lo que he vivido en carne propia y a experiencias de gente cercana, decidí tomar las riendas de mi vida. Muchas de las mujeres que he conocido tienen historias con hombres que, en lugar de parecer divertidas o románticas, suenan a terror. No diré nombres ni las historias tal cual sucedieron, hablaré de lo acontecido, pues son señales de alerta que muchas veces dejamos pasar por alto solo por el miedo que tenemos a estar solas. Puedo resumir todas las historias en un punto que tienen en común. Las mujeres aceptaron estar con hombres que las hacía infelices, por miedo a estar solas. Lo peor en muchos casos, era que ellas se daban cuenta de eso y aun así decidían estar ahí. De verdad me preocupa, pues es muy triste que aún dándote cuenta de las cosas no hagas nada para mejorar.

¿Por qué soportar?

Cuando estuve yendo a terapia, pregunté por la situación que viven esas mujeres. Es algo por lo que podemos pasar todas sin darnos cuenta. La psicóloga me explicó que se debe a que adoptamos conductas codependientes con alguien que también tiene problema con su soledad. El problema es que estar con alguien codependiente solo genera una conducta destructiva que a la larga termina con los dos.

Diferentes experiencias

Hubo una chica que conocí, que en cuanto terminó una relación, ya estaba con alguien más. Todo parecía ir bien, hasta que el chico comenzó a tener conductas muy extrañas con ella. Llegó al punto de que él la hizo sentir que ella era la única culpable de lo que pasaba entre ellos. Ella se dio cuenta de que él ya no la hacía feliz, pero no se fue. Se quedó esperando a que la relación mejorara.

Por desgracia, las cosas siguen igual y ella cada día se ve más infeliz aunque se haya quedado por decisión propia. Si te preguntas por qué no hice algo para ayudarla, ¡claro que lo hice! Hice mucho, no una ni dos veces. Sin embargo, me di cuenta de algo que me dijo mi abuela muchos años atrás. “Nadie experimenta en cabeza ajena”. A pesar de que yo le dije a ella todo lo que podía pasar (porque yo había estado en algo similar), no fue suficiente para que me escuchara. Luego de muchos intentos fallidos, decidí dejarla decidir. Espero que cuando se dé cuenta no sea demasiado tarde.

De hombre en hombre

El otro caso por el que decidí escribir este artículo fue por otra chica que también parece abejita de flor en flor. Terminó con un chico y juró que iba a estar un buen rato en soledad. Blah blah, blah, solo fueron palabras. A los pocos meses conoció a un chico y comenzaron a salir. El tipo era indiferente con ella, pero cada vez que le decíamos algo sobre él, ella lo excusaba. Luego de varios meses al fin se dio cuenta del patán que era.

Cuando terminó, juró que tendría más cuidado. Meses después ya estaba saliendo con un chico que, de una u otra forma, también era un patán. En varias ocasiones dijo que ya no saldría con él, pero no hacía nada. Hasta que un día por fin terminó esa pesadilla. Volvió a asegurar que ya no quería saber nada de los hombres o el amor por un tiempo. Nuevamente, anda en busca de alguien que la acompañe a compartir su vida.

Con el camino que he recorrido luego de la gran tormenta en la que viví sé que a veces es bueno estar solo. Necesitas tiempo para ti, para escucharte y conocerte de verdad. Solo así puedes saber cómo te sientes o qué te falta. Si todo el tiempo estás acompañada no podrás tomar cartas en el asunto más importante: tu vida.

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