Mitos que nos inventamos para no perdonar a los demás

Herida, traicionada y sumamente resentida. Las tres palabras que describen todo después de una amarga traición. Perdonar no está en la lista de must do de todas las personas. De hecho, yo conozco algunas muy queridas amigas que aseguran ser incapaces de hacerlo. Saber perdonar a los demás no es un arte, para mí es seguir el curso de tu vida sin echarle la culpa a los demás de sus propias decisiones.

En los últimos meses de mi vida he experimentado traiciones de personas sumamente cercanas a mí. Afortunadamente, lejos de sentirme como la persona más traicionada del año he aprendido unas cuantas cosas que espero que tomes de forma muy personal.

¿Tienes que sentir el perdón para poder perdonar?

Después de que alguien te hace una mala jugada. Lo primero que se piensa es que “nunca me va a volver a pasar”. Lo irónico de esta frase es que quizás no te estás poniendo en los zapatos de la otra persona. Con esto no quiero justificar a la fila de patanes por los que pasamos las mujeres, pero me he dado cuenta de la gravedad de las decisiones que tomamos en la vida. En algún momento, nuestras decisiones le han pegado a alguien como te está sucediendo a ti. Sentirte la víctima en estos momentos es como pedirle a la otra persona que se ponga en tus zapatos. Y aunque seguro pudo haberlo hecho. Al final, todos escogemos el mejor camino para nuestros fines. Perdonar a los demás no es fácil, pero tampoco es imposible.

El perdón no es olvidar

He escuchado a incontables personas decir que ellas no olvidan ninguna ofensa. Irónicamente el perdón no es olvidar lo que otra persona te ha hecho, es ver el hecho a lo lejos con la gran perspectiva de que quizás le serviste de lección a alguien o esa persona te enseñó a algo. Al final, somos un cúmulo de buenas y malas experiencias, no es necesario olvidar la ofensa si al final esta te enseñó algo. El perdón no necesariamente viene con el olvido, si tienes un buen aprendizaje.

La justicia no es necesariamente el perdón

Cuando alguien te hace algo, lo primero que tu ego quiere es justicia. Que el agresor obtenga lo mismo que tú obtuviste de él. Sin embargo, las lecciones que te da la vida no son para todos. Lo mejor es soltar aquello que te carcome y dejarlo libre. Hace muy poco tuve un gran amor. Después de seis meses de salir conmigo, de la nada regreso con su ex novia. Al principio sufrí y lloré mucho, le tenía un gran resentimiento. El día de hoy creo que fue una gran lección. Él tuvo el valor para regresar con quien ama y para mí eso es una señal  de valentía. La lección para mí: no aceptes migajas, todos merecemos un amor completo nunca a cachitos.

No tienes que restablecer una relación con alguien que perdonaste

Otra de las grandes lecciones de la vida para mí en estos meses fue aprende a poner límites. Tuve una experiencia muy desagradable con un viejo amigo. Él excedió los límites que yo había impuesto desde un principio. Después de que pasó el malentendido intenté todo para conservar mi amistad. Sin embargo, pese a que lo perdoné, la relación cambió radicalmente. Entendí que no porque lo haya perdonado quiere decir que tenga que continuar con la relación que tenía antes. La realidad es que el perdón viene con nuevas reglas y límites y no siempre lograrás dejar atrás lo sucedido.

Finalmente, perdonar a los demás no es algo que se dé entre las personas con poca inteligencia emocional. Al final, es un cambio que viene desde dentro.

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