Mis amigas no han aprendido nada de mis decepciones amorosas

Debo admitir que tener amistad con mujeres me resulta un poco complicado. Me gusta convivir con ellas, pero me he dado cuenta de todo el daño que podemos hacernos unas a otras. Esa situación me ha orillado a cuidar con quiénes me relaciono. Si comparara las amistades entre las de hombres y mujeres, sin duda, estas últimas pueden ser un tanto dañinas. Además, hay momentos en los que me desespera que mis amigas hagan algo a pesar de saber que está mal. Pocas veces escuchan los consejos que les doy a partir de mi experiencia.

No solemos escuchar consejos

Lo más terrible es que así como mis amigas no hacen caso, yo tampoco. Estoy consciente de ello y debo reconocer que hay veces en que me dan consejos que no sigo. El verdadero problema empieza cuando son situaciones delicadas en las que por más que digas o hagas, si la otra persona no hace caso, ya no hay más que puedas hacer. Si algo he aprendido viendo y viviendo, es que nadie experimenta en los zapatos de otro. Así te hayan pasado cosas que luego vas y platicas, a nadie le cae el veinte. La persona reacciona hasta que le toca vivir una situación similar.

Amor doloroso, ¿existe?

Tal vez no lo sepas, pero yo tuve una relación amorosa destructiva. A pesar de que amaba a ese sujeto, después de algún tiempo tanto él como yo supimos que no podíamos estar juntos. El amor era equivalente al daño que nos ocasionábamos y fue por eso que decidimos terminar. Me costó mucho trabajo salir adelante, pero una vez que lo hice, me di cuenta de que a pesar de todo el dolor que sentía tenía que sacar un aprendizaje (¡por lo menos eso!).

El amor no debe sacar lo peor de ti

Durante el proceso de sanación entendí que era mejor alejarme de quien sacaba la peor versión de mí. El amor significa todo lo contrario: apoyo, respeto, honestidad y muchos sentimientos positivos. Si la persona con la que estás te aporta solo cosas negativas, no debes esperar para sacarlo de tu vida. Podrás decir que lo amas, pero sé sincera contigo: sabes que no es así. Amas una idea que tal vez en algún momento tuviste, pero nada más. Cuando logré tener esto en claro, supe que por mi propio bien no podía dejar entrar a cualquiera a mi vida. En el camino me han acompañado mis amigas, en lo bueno y malo. Haber tenido esa experiencia tan dolorosa me ha permitido ayudarlas o al menos orientarlas. Lo malo es que pocas veces me escuchan y a veces (debo reconocer) me desesperan. Sinceramente, no me gustaría que se hundieran de la misma forma que lo hice yo.

Apoyo incondicional

Cada cabeza es un mundo, pero a veces aceptamos cosas que sabemos que están mal por miedo o por la baja autoestima que tenemos. Me queda claro que mis amigas no me harán caso, y por eso a veces prefiero ya no decirles nada. Sin embargo, no dejaré de estar ahí para ayudarlas. Incluso cuando queden tiradas en el piso hechas mil pedazos.

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