Mis abuelos conocieron al nahual y fue realmente escalofriante

Jamás había escuchado una historia realmente escalofriante como la que me contaron mis abuelos. Para contarles esta experiencia macabra, hablaré de la tía-abuela que vivió esa experiencia. Así que espero poderte transmitir las mismas emociones y sensaciones que yo experimenté cuando escuché ese relato. Tan macabra es, que hasta la fecha sigo sintiendo escalofríos, incluso aunque mis abuelos ya no sean quienes la cuenten.

Oaxaca, un lugar sin igual

Oaxaca es un estado de la república mexicana. No puedo asegurar que sea el mejor estado de México, pero por mis orígenes oaxaqueños podría decir que es maravilloso, fascinante y encantador en todos los sentidos. Este estado no destaca solo por sus bellos paisajes, también por su arqueología y deliciosa comida. Mis orígenes viene de estas tierras por parte de mi madre. Mis abuelos fueron de esas bellas tierras y, por ende, toda la familia que tenían vivía y vive ahí. De entre toda esa enorme familia que poseían, había una tía amada por todos de una manera sin igual. Era una mujer encantadora, muy fuerte y con una enorme sonrisa que siempre te contagiaba.

Mujer de campo

Durante toda su juventud, la señora Dorotea (así llamaré a la tía-abuela), se dedicó a hacer diferentes labores. Aunque su especialidad era ser la ama de llaves en varias haciendas para las que trabajó. Todos y cada uno de sus patrones la querían muchísimo. Tanto, que la consideraban parte de su familia. Ella tenía gran carisma y eso hacía que todos disfrutáramos cada momento que pasábamos con ella. Tan buena era, que jamás nos pasaba por la mente que alguien quisiera hacerle daño. Incluso la gente del pueblo la respetaba, la admiraba y la procuraba con mucho gusto. Puedo decir que, sin duda, era una mujer con mucha suerte.

Fuera de la hacienda

Cada día, ella salía de casa para dirigirse de su casa en un pueblo a otro pueblo en el que estaba la hacienda. Como salía muy temprano, jalaba con ella a toda su jauría. Sabía que aunque el pueblo no era peligroso en sí, no estaba de más protegerse de los malos espíritus. He comprobado que en los pueblos la gente cree en las brujas, el nahual y otras tantas cosas que para nosotros los citadinos pueden parecernos blasfemias.

* Aclaración sobre el nahual *

Para poder continuar con esta historia, debo dejar en claro qué es el famoso nahual. En realidad desconozco si más allá de México se escuche hablar sobre el nahual. De acuerdo a lo que mis abuelos me contaban, al igual que mucha gente en los pueblos, es un perro negro. Ojo, pues no es cualquier perro. Este perro es único y maligno, pues durante el día cobra forma humana, mientras que por la noche se convierte en un perro negro. Lo singular es que resalta entre cualquier otro perro, pues es más grande de lo habitual. Sus pisadas se escuchan y se sienten en el piso y tiene una cola enorme. (Por desgracia, o no,  yo no he tenido la oportunidad de verlo en todas las ocasiones que he viajado a Oaxaca).

Continuando con la tía Dorotea

Como les decía, ella salía todas las mañanas hacia la hacienda, acompañada de sus fieles perros. Así era cada día por la mañana y la noche. Sus perros eran sus fieles compañeros en los trayectos largos. También es importante recalcar que para la época en la que tuvo esa experiencia realmente escalofriante, la iluminación no era nada comparada con lo que conocemos ahora. Sin embargo, una noche dejó de ser cualquier noche, pues la tía Dorotea vivió algo bastante espeluznante.

Frente a frente en el juicio final

Parecía ser una noche cualquiera, la tía Dorotea viajaba por el sendero de tierra con todos sus perros. Mientras caminaba con ellos, iba platicándoles sobre su día. Les preguntaba cómo se sentían, como si esperara respuesta de su parte. (Algo muy habitual en los que amamos a los animales). Sin embargo, de repente el aire del sitio en el que ella se encontraba comenzó a sentirse diferente. Ella explicaba que sentía el aire pesado, difícil de respirar. Aunque sus perros no hablaban, ella notó que algo pasaba a su alrededor.

Los perros se inquietaron y comenzaron a rodearla a ella mientras seguían caminando. De reojo, se percató de que andaba entre sus perros uno más, que sin duda, no era de ella. Era un perro negro, grande y muy extraño. En su mente, ella comenzó a rezar e invocar a todo santo que conociera y del que se acordada para pedirle protección. Lo que más le impactó fue que por más que ese perro trataba de romper el círculo que habían hecho sus perros, jamás lo logró. Sus perros en ningún momento titubearon o se echaron a correr. Al contrario, parecía que eran uno solo por la forma que caminaban para proteger a su ama hasta que estuviera a salvo.

Logró llegar a casa

Obviamente la tía logró salir con vida de esa situación (por eso conocemos su historia). Sin embargo, a la mañana siguiente se escuchó en el pueblo algo que dejó helado a más de uno. Justo en el lugar en el que ella había sido sorprendida por el nahual, habían encontrado a un hombre muerto. La gente local aseguraba que ese hombre no era de ahí ni de ningún pueblo cercano. (Recordemos que en los pueblos todo mundo se conoce y sabe quién no es de ahí).

Al principio pesaban que ese hombre había sido atacado, pero cuando lo revisaron se dieron cuenta de que no era así. Lo único que encontraron fueron marcas en su piel como si hubiera sido quemado. De acuerdo a la gente del pueblo, aseguraban que los perros de mi tía habían formado un círculo de protección para ella y eso había dañado a ese ser demoníaco.

La verdad es que nunca se supo qué fue lo que realmente pasó con el nahual, pues a mi tía nunca más se le volvió a aparecer. Sin embargo, a pesar de haber sabido del hombre muerto, ella no dejó de salir con sus perros hasta que cada uno fue muriendo.

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