Mi mejor amigo se enamoró de mí y yo de él, pero decidimos dejarlo ir

Suena a una auténtica desgracia el título, lo sé. Sin embargo, para mí este paso ha sido la mejor decisión de mi vida. Desde que tenía 15 años, este chico me encantaba. Éramos amigos cercanos y aunque muchas veces él intentó acercarse, al menos es lo que él dice, yo no me di cuenta. Mi mejor amigo se enamoró de mí…

Hasta que…

En una fiesta del colegio, él y yo bailábamos en la pista. Recuerdo perfectamente la playera azul que traía puesta. También sus ojos color miel y esa sonrisa hermosa que siempre lo ha caracterizado. Durante un rato, los dos veíamos a nuestro alrededor para ver si había alguien con quien ligar, pero nadie apareció esa noche. Después de rendirnos, nos acostamos en el patio a platicar. La fiesta estaba en su máximo apogeo, todos bailaban mientras nosotros terminábamos la copa de vino en el patio trasero. De la nada, y sin preguntarme, se acercó y me dijo algo así: “¿Me puedes decir qué tal beso?”. Yo no iba a perderme esa oportunidad, así que sonriendo me acerqué un poco más y ahí empezó. La historia que se ha enredado y desenredado mil una vez.

El beso

Varias personas nos vieron besándonos en el patio trasero. Sin embargo, para él y para mí había sido un juego. El tiempo pasó y lo olvidamos. Pasaron muchos, pero muchos, años antes de que él se acercara de esa manera de nuevo a mí. Sucedió en la graduación de una amiga. Llevábamos ya un rato de fiesta y, de repente, sin querer, en la oscuridad de un rincón volvió a ocurrir. Mucho más maduros, sabíamos que ese no era el momento de iniciar nada nuevo. Él se iba a Berlín en menos de un mes y yo estaba perdida en una relación que ya llevaba mucho rato muerta. Mi mejor amigo se mudó.

El lazo renació de la ceniza

Años después acabé mi relación y descubrí que había alejado a muchos de mis amigos. En el afán de recuperar a los que me importaban, comencé a hablar con mi amigo que ya llevaba dos que tres años en el extranjero. Poco a poco nuestra amistad fue cobrando fuerza. Él fue mi roca durante mi duelo, nunca habíamos estado tan cercanos realmente. Solo puedo decir que es grandioso cuando tienes a alguien con quien haces tan buena conexión, aunque viva a miles de kilómetros de ti.

Y un buen o mal día, aún no lo sé…

Comenzamos a recordar nuestros tiempos pasados. Él empezó a divagar entre sus pensamientos hasta que me confesó lo que sentía por mí desde que teníamos 15 años. Ciertamente entré en shock un poco, pero no estaba molesta. Yo también lo sentía. Lamentablemente, a cientos de kilómetros es poco lo que podemos hacer. Además, mantener una relación con una persona que te conoce de toda la vida no siempre es la mejor de las ideas. Ambos sabemos que esta relación se quedará así para la posteridad, pues tanto él como yo queremos que la amistad dure para siempre.

Es un riesgo que ninguno está dispuesto a correr

Nadie nos dice que las relaciones humanas son tan difíciles. No importa si el chico quiere ser tu amigo o tu novio, al final las relaciones siempre resultan complicadas. Y aunque tenemos una relación muy bonita, ambos sabemos que la distancia es nuestra mejor consejera. Sería muy difícil para ambos tener una relación amorosa y después perdernos en ella, hasta que uno de los dos acabe alejándose. A veces los mejores amigos prefieren quedarse en silencio para seguir siendo parte de la vida de la otra persona.

Quizá hay gente más valiente que se atreva a hacerlo. Sin embargo en una relación en la que hay un océano de distancia, las cosas resultan mucho más sencillas cuando ninguno de los dos se hace grandes ilusiones.

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