Mi matrimonio es antes que mis hijos

Pasaron ocho años antes de que decidiéramos tener un hijo. Sabíamos que nuestro matrimonio cambiaría, sin embargo, nos comprometimos a siempre poner nuestro matrimonio antes que a los hijos. Nuestro hijo tiene ahora un año y hemos cumplido esa promesa. Te explico por qué mi esposo viene antes que mi hijo.

Los hijos son prestados

Ahora nuestra vida está dedicada a criar a nuestro hijo; pero él crecerá, irá a la universidad, se casará y tendrá su propia vida. Ese es el círculo de la vida y en un abrir y cerrar de ojos mi bebé se convertirá en un adulto. Llegará el día en que el nido estará vacío, pero no podemos esperar hasta que los hijos salgan de la casa para priorizar nuestro matrimonio. No podemos poner en espera nuestra vida amorosa, no podemos dejar de viajar, no podemos dejar de dedicarnos tiempo entre nosotros.

La atención va hacia el bebé

Tener un bebé viene con sacrificios, pero eso no significa que nos sacrifiquemos. Al principio, toda la atención va al bebé, el tiempo, el dinero, todo. Pero en la niebla del torbellino es cuando tienes que detenerte y acordarte de priorizar tu matrimonio. Cuando mi esposo llega a casa, nos prestamos atención. Esto significa hablar sobre nuestros sentimientos, su trabajo, las noticias, el clima, cualquier tema, excepto el bebé. Puede ser de 15 minutos a una hora. Puede ser cuando bañamos al bebé o una vez que se duerme. El punto es tener una conversación, hacernos reír y no consumirnos hablando solamente de nuestro hijo.

Tenemos tiempo de abrazos

Programamos tiempo para el afecto. Durante todo el día besamos y abrazamos al bebé, pero nos recordamos que debemos ser afectuosos. Mientras caminamos por la calle empujamos la carriola y nos tomamos de la mano. Mientras hablamos, nos miramos a los ojos y uno de nosotros se inclina para besarnos. A veces mi esposo dice: “No me has dado un beso en todo el día”. O podría estar limpiando o lavando la ropa y él me detiene y dice: “Dame cinco minutos para abrazarnos”. Y antes de dormimos, tenemos un ritual en el que decimos lo que nos amamos y lo agradecidos que estamos por nuestro matrimonio. La vida con niños hace que sea difícil actuar como recién casados, pero hay que hacer un esfuerzo consciente para mostrar físicamente el amor.


Hablemos de sexo

Por supuesto que el bebé cambia tu vida sexual. Nuestro cuerpo ha cambiado completamente. Algunas de nosotras tenemos estrías,  leche materna que se sale de nuestros senos y el peso del embarazo. No nos sentimos sexy y culpamos a nuestros cuerpos y hormonas postparto. Algunos días ni siquiera nos bañamos y nuestra ropa huele a bebé. Así que esas noches espontáneas de hacer el amor están ahora fuera de discusión. Es probable que haya tomado una hora para que el bebé se durmiera, por lo que no podemos hacer ruido. Nuestro hijo duerme en nuestra cama, así que, ¿cómo podemos tener intimidad? Puede que no te sientas atractiva, estés agotada, por lo que prefieres dormir, pero si no tomas el tiempo para la intimidad, esto afectará tu matrimonio. Sé abierta con tu pareja, sé creativa y usen su amor para darse energía.

Citas nocturnas

Es crucial tener date nights. Ya no vamos a restaurantes de lujo, ni al cine, ni a antros, ni a conciertos. Algunos días salimos a caminar o por un helado. No tenemos niñera así que llevamos a nuestro hijo a todas partes. Nos encanta salir a un café y observar a la gente mientras bebemos nuestro café.

Mi matrimonio ha cambiado ahora que nos convertimos en padres. Pero damos prioridad a nuestro matrimonio porque si no estamos contentos el uno con el otro, ¿cómo educaremos a nuestros hijos? Tenemos que hacer crecer nuestro amor para poder dar el ejemplo a nuestros hijos. Mi matrimonio precede a los niños porque quiero que mis hijos sepan que sus padres diariamente priorizado el amor en el hogar.


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