Mi mamá nos abandonó y yo tuve que hacerme cargo de mis hermanos

Hasta el día de hoy, puedo decir que mis hermanos son lo más importante que tengo en la vida. Muchos de nosotros tenemos hermanos a los que queremos y por los que juramos dar la vida si fuera necesario. Sin embargo, hasta que pasas por situaciones extremas es cuando refuerzas ese lazo tan importante. Hay casos en los que eso sucede, pero en otros, ocurre todo lo contrario.

“Familia perfecta”

A vista de los vecinos, mi familia era ejemplar. Para muchos de mis amigos resultaba la familia perfecta. Cuando yo tenía 18 años, mi vida dio un cambio impresionante. Sucedió algo que me cambió la vida y de una u otra forma me hizo madurar antes de lo que yo hubiera deseado. Una mañana, como cualquier otra, mi madre se sentó a la mesa a “desayunar” conmigo y con mis hermanos. Todos disfrutábamos de nuestros alimentos, cuando de repente sin más ni más, mi madre dijo unas palabras que jamás olvidaré. “Ya no quiero vivir aquí, ya no estoy dispuesta a ver por ustedes”. De momento pensamos que se trataba de una broma, pero no era así. Acto seguido, se levantó de la mesa, fue por su maleta (que ya estaba hecha) y salió de la casa. ¡Dios! ¿Qué iba a hacer yo? Soy la mayor de 6 hermanos. Ni siquiera había concluido mis estudios, ¿cómo se suponía que sacaría adelante a mis hermanos?

Sola contra el mundo

Aunque mi papá seguía con nosotros, las cosas eran muy complicadas. Él tenía que salir a buscar el sustento para mis hermanos y para mí. Yo tenía que dividirme en mil para hacer las labores del hogar, atender a mis hermanos y seguir con mis estudios. A veces, debo reconocer, ya no podía más. Estaba viviendo algo que no era mi decisión; sin embargo, el amor por mis hermanos es tanto, que nunca pude dejar de velar por ellos. No tenía experiencia como madre, ni siquiera sabía cómo actuar ante muchas cosas. Solo pedía iluminación divina para que pudiera continuar sin querer mandar todo al carajo en algún momento.

Tengo ángeles guardianes

Gracias a los ángeles que me acompañan y a la ayuda de mi papá pude salir adelante. Debo decirte que lo admiro demasiado, pues a pesar de que mi madre nos abandonó, él jamás se expresó mal de ella. Al contrario, trató de mantener su imagen impecable para nosotros. Sin embargo, cada uno tiene libre albedrío. Mis hermanos más chicos, optaron por odiar a mi madre. Yo, ocupada con tantas cosas, no tenía tiempo de odiarla y la verdad no quería hacerlo. Más bien, agradezco ese trágico suceso en mi vida. Eso me enseñó a ser mejor mujer, mejor hermana, mejor hija y mejor persona.

Este video te puede gustar