Mi hermana ignoró las señales del cáncer y cuando quiso actuar ya fue demasiado tarde

Si no mal recuerdo, desde que entramos en la secundaria, en los libros de texto donde se habla acerca del cuerpo humano, se hace referencia al cáncer de mama y todo lo que tiene que hacerse para evitarlo. Incluso hay un mes, el llamado mes rosa, en el que se busca crear conciencia para evitar que más mujeres mueran a causa de esta enfermedad. Tantas son las campañas, que es importante que no las tomemos a la ligera. Mi hermana ignoró las señales del problema que ya estaba en su cuerpo.

Desidiosa

Tenía 5 hermanos, contando a la hermana de la que te estoy hablando. Éramos 3 mujeres y 2 hombres. Ella era la más chica, la más vivaracha, la consentida de nuestros padres por ser la peque. Si la veías por la calle, su hermosa sonrisa te contagiaba tanta alegría, era querida por muchas personas. Cuando creció conoció a un hombre con el que decidió compartir su vida. Luego de unos años formaron su propia familia. Podría decirse que lo tenía todo para ser completamente feliz. Lo único que le faltó era amor propio, para cuidarse y atenderse cada año aunque se sintiera bien. Pocas veces recuerdo haber hablado con ella sobre la autoexploración. Ese era un tema que toco más con mi hermana la mayor. Sin embargo, tampoco estábamos encima de ella presionándola. Creíamos que por ser la más joven no podía pasarle nada grave.

La vida cambia de un momento a otro

El hecho de que fuera la más joven no la salvaba de tener algún percance. Un día recibió un golpe muy fuerte en el pecho, cuando iba de camino a dejar a sus hijas a la escuela. Por cuestiones de tiempo y desidia, no fue al médico. Lo dejó para “después”, para otro día en que tuviera más tiempo. De hecho nos lo contó luego de un año, pero durante todo ese tiempo ella no fue al médico ni se hizo ningún chequeo. Nosotras estábamos más preocupadas que ella por esa situación. Le pedimos que se hiciera una autoexploración, pero dijo que no era necesario porque no se le notaba nada raro a simple vista.

Ignoró las señales

Pasados dos años, un día comenzó a sentir un dolor terrible y nos habló muy asustada. La acompañamos al médico y como nosotras temíamos, le diagnosticaron problemas en las mamas. Le tuvieron que hacer estudios más a fondo para saber qué tan grave era el problema y por desgracia ya se encontraba muy avanzado el problema. Como ya era muy tarde para la detección, poco se pudo hacer. La mandaron a tratamiento de quimioterapia, porque con la operación podían regar el cáncer a otros órganos y eso empeoraría la situación. Estuvimos acompañándola a sus quimios cada semana y parecía que las cosas iban mejorando. Logró estar un año más con nosotros, pero un día sin más, recayó y ahora sí ya no había nada que hacer. El cáncer había regresado y esta vez era para quedarse en su cuerpo para siempre. Los doctores dijeron que ya no podían hacer mucho. Que la quimio tal vez le daría unos meses más de vida, pero con mucho sufrimiento.

Ella pidió que se le dejara en casa los últimos días, pues lo único que quería era estar con su familia. Antes de partir nos dijo lo arrepentida que estaba por no habernos escuchado. Si nos hubiera hecho caso, las cosas tal vez hubieran pasado de manera diferente. Esto quedó como una lección para sus hijas y para todas las demás mujeres de la familia. No importa si eres mayor o joven, el no cuidar de tu cuerpo como se debe puede darte sorpresas nada gratas.

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