Mentiras típicas de toda mamá, ¡comprobado!

Todas hemos mentido alguna vez en la vida, y quien diga lo contrario se engaña sola. Hay diferentes niveles de mentiras, eso sí. Las mamás tienen mentiras típicas a las que yo de joven jamás pensé recurrir. Sin embargo, ahora que soy madre, debo aceptar que he usado varias de ellas. Con el objetivo de reír un rato, recopilé algunas de las mentiras típicas. ¿Cuáles ha dicho tu mamá?

Mentiras maternales

Cuando somos pequeños, nuestras madres son un amor con nosotros. Yo aún no recurro a muchas de ellas porque mi pequeño aún no sale a divertirse. Espero poder recurrir a nuevos métodos cuando me toque enfrentarlo.

“Me siento tan sola”

Una vez que las mamás sienten que hemos crecido y que estamos listos para dejar el nido, les da un poco de miedo. Pocas veces lo aceptan y para ocultar esa situación, optan por recurrir a las mentiras. Por ejemplo, después de ser una pequeña que dependía por completo de mi mamá, empecé a hacer mis cosas sola. Pidiendo permiso, salía con mis amigos al cine, a comer o al antro. Eso no era problema, pero cuando decidí tener novio y formalizar, todo cambió. Al decir formal me refiero a que lo presenté ante mis padres. Justo ahí fue cuando se prendieron los focos rojos de mi mamá que le indicaban algún peligro. Muchas veces, justo cuando ya iba de salida, hacía comentarios de que se sentía sola. Algunas ocasiones me quede en casa con ella, pero no siempre fue así. Lo mismo pasaba con la mamá de mi novio. El problema era que él se preocupaba demasiado por ella y terminaba llevándola con nosotros a donde fuéramos (he ahí una de las razones por las que terminamos).

“Yo no vi ni tiré nada”

Varias veces me tocó ver cómo mis amigos discutían con sus mamás porque ellas recogían o movían sus cosas sin preguntar. Por fortuna, mi madre siempre ha respetado mis pertenencias, y aunque mi cuarto fuera un caos ella no se metía ahí. De cerca vi cómo mi novio, por ejemplo, le preguntaba a su mamá por alguna tarjeta que había dejado en algún mueble. Ella aseguraba no haberlo visto y él se volvía loco. Después de un buen rato la señora aceptaba haber movido el papel y terminaba buscándolo en la bolsa de la basura.

“Ya está servido”

Cuántos de nosotros no fuimos víctimas del: “Ya está servida la comida”, y al llegar a la mesa nos llevábamos una gran sorpresa. Sin duda, una de las mentiras típicas de la mamás. Decían eso con la finalidad de que ayudáramos a poner la mesa. Lo peor era cuando ya estábamos sentados y se acordaba de que faltaba algo de la tienda y nos mandaba a alguno de nosotros.

“No me voy a enojar”

Si hacía algo malo, pensaba qué era mejor, si ocultarlo o decírselo a mi mamá. A veces pensaba que la solución era ocultarlo, porque si lo decía mi madre terminaría enojándose. Invariablemente recurría al: “No me voy a enojar” para que le dijera, pero siempre terminaba regañada o castigada por lo hecho.

“No me voy a tardar”

Varias veces mi mamá me pidió acompañarla a ver a una tía, una comadre o una vecina. Siempre decía: “No me voy a tardar, solo voy por un poco de arroz”, “voy a recoger mi pedido”. Al principio le creía, pero cuando me di cuenta de que era un vil engaño, opté por no ir más con ella.

¿Qué otra mentira recuerdas que te decía tu mamá?

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