Me he acostumbrado tanto a estar en casa, que no creo estar lista para regresar “a la normalidad”

Al día de hoy, he escuchado a muchas personas quejarse por tener que estar en casa todo el tiempo. Ya no soportan estar entre cuatro paredes. En mi caso, debo decir que me siento afortunada de no tener que salir a trabajar. Todo lo hago en casa y me estoy acostumbrando. No voy a negar que en un principio pensé que sí me volvería loca de pasar tantos días aislada, pero ahora que lo veo con otra mentalidad, debo reconocer que me encanta.

Por un momento sentí que perdería mi vida social

Espera… ¿qué? Irónicamente pensaba eso, cuando la realidad es que desde hace mucho decidí alejarme de la vida social. Antes disfrutaba salir con mis amigas a bailar, por un café o cualquier cosa que me mantuviera fuera de casa. Conforme pasaba el tiempo, todo eso dejó de ser mi hobbie favorito. Ahora, más bien disfrutaba estar en casa, viendo alguna serie o peli mientras comía una deliciosa pizza en mi sofá. Sí, para muchas de mis amigas o familia, eso era lo peor que podía hacer. Aseguraban que me volvería loca o algo peor. Sin embargo, para mí ha sido deleite total. Tal vez porque no soy tan deshinibida como mucha gente a mi alrededor. Yo soy más hogareña, más introvertida.

Estar en casa es lo mejor para mí

Aunque hay ratos en los que sí salgo al patio a tomar un poco de sol o a caminar con mi mascota, soy feliz en mi casa. De hecho, el saber que tendré que volver a la “normalidad” es lo que realmente me está causando estrés. No puedo imaginar mi vida de nuevo en la calle. Tener que tomar transporte todos los días, comer fuera de casa. He demostrado que puedo cumplir con mi trabajo de manera ordenada y sin contratiempo alguno.

No extraño mi antigua vida

La realidad es que si me dieran la oportunidad de estar en casa, no lo pensaría dos veces. Soy feliz aquí, cómoda. Trabajando desde que despierto y acabando antes para poder hacer otras actividades. No extraño tener que levantarme de madrugada para alcanzar transporte y llegar a buena hora a mi trabajo. Tampoco extraño tener que estar cerca de tanta gente, o tener que cuidarme de los peligros que corro por el simple hecho de ser mujer.

Me gusta sentirme libre, tranquila, poder usar la ropa que quiera sin miedo de que algo me pase. Además, no voy a negar que tengo miedo de que algo le pase a mi salud. Me he estado cuidando lo suficiente, como para que por culpa de alguien más termine enferma. No quiero ni pensar qué pasaría si me encuentro en esa situación.

Sé que muchas personas se encuentran en la misma situación que yo y prefieren estar en casa. Ahora sólo queda esperar para saber cómo será la “nueva normalidad”. Pero si me preguntaran qué preferiría yo, sin pensarlo diría que quiero estar en casa.

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