Me enamoré de un hombre menor, pero me di cuenta de que me veía como su madre

Cuando salí de mi casa, aún era bastante joven. No tenía más de veinte años, pero me aventuré por la vida para hacerme de mis cositas y dejar de depender de mis padres. Aunque al principio me costó mucho trabajo, no me di por vencida y continué. Pasados unos años, me convertí en madre, pero su papá no se hizo responsable, por lo que yo me hice cargo de mi hija. Durante un buen tiempo no quise saber nada de las relaciones amorosas, pero un día conocí a alguien de quien me enamoré. El único inconveniente era que él era más joven que yo y en un principio no me di cuenta de que sólo me veía como su madre.

El inicio rosa, como siempre

Como el principio de cualquier relación amorosa, todo era maravilloso. Debo confesar que pensé que al principio sería complicado que yo lograra tener una relación formal, pues no todos se quieren aventar el paquete cuando ya hay hijos de por medio. No obstante, conocerlo se dio de una manera tan espectacular que luego de un tiempo decidimos formalizar nuestra relación. Aunque él sabía que yo tengo una hija, nunca convivimos tanto estando los tres juntos. Lo malo fue que desde el principio me percaté de que tenía cierto apego fuera de lo común con su mamá. Tal vez porque me sentía feliz, no le di tanta importancia a eso.

En la cuerda floja

Pasaron uno, dos, tres años y aunque las cosas no eran malas, tampoco eran maravillosas. Conforme pasaba el tiempo las discusiones aumentaban. Mis amigas me decían que él sólo me veía como su madre, pero yo no quise escucharlas. Creía que nuestros conflictos solo eran por la diferencia de edad, pero no era así.

“Mamitis”

Con adversidades y obstáculos, conseguimos estar juntos más años, pero para ese entonces ya era demasiado evidente su problema de “mamitis”. A todos lados a donde queríamos ir, quería llevar a su mamá. Incluso en nuestros aniversarios quería que ella estuviera ahí. Jamás la señora fue grosera conmigo, pero creo que hay momentos en los que la intimidad en pareja es necesaria. Además, llegó un punto en el que en lugar de tomarme en cuenta a mí para algunas decisiones de nosotros, siempre consultaba primero a su mamá y hacía lo que ella decía.

¡Tuve que ponerle fin!

Por un lado, agradezco que eso haya pasado, pues así me di cuenta que él en realidad me veía como su madre cuando ella no estaba y no como su pareja. Así que tuve que tomar la decisión de alejarme de ahí. Ya bastante tenía con una hija como para tener que lidiar con otro más. Me queda claro que las relaciones son necesarias, pero es más importante estar bien con uno mismo antes que con los demás.

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