Me declaro culpable de ser la madre que…

Si de algo estoy cansada, es que piensen que las mujeres que somos madres tenemos la obligación de siempre tener una sonrisa en el rostro. Estoy molesta de que crean que por ser madres, tenemos que dejar siempre de lado nuestros sueños u obligaciones para satisfacer las necesidades de nuestros hijos. Sí, soy consciente de que hay momentos en los que los hijos necesitan de nosotras, pero eso no es suficiete. Tal vez por eso me declaro una mala madre. Tal vez luego de lo que leas, me entenderás y te identificarás conmigo.

A veces no tengo tanta paciencia

Sí, es muy hermoso todo el tiempo que comparto con mis hijos; pero eso no significa que de vez en cuando pierda la cabeza. Reconozco que hay momentos en los que grito y salgo de mis casillas por las travesuras de mis críos. También acepto que algunas veces, por las mañanas, me hago la dormida para que mis hijos me dejen descansar un poco más. Y sí, también hay muchos otros momentos en los que prefiero ver un poco más de mi serie favorita en lugar de ponerme a jugar con ellos.

Incluso soy de débil corazón

Debo reconocer que también ha habido momentos en los que he cedido ante sus berrinches y sí, sé que no es lo más inteligente. Tal vez lo haga por un poco de tranquilidad y calma, incluso porque no sé cómo manejarlo. De hecho estoy consciente de que he rompido mis propias normas, pero recuerdo que no soy perfecta y que de vez en cuando tengo derecho a equivocarme.

No soy un súper héroe

Los niños nos ven como súper héroes, pero hay que reconocer que no lo somos. Ser madres nos hace sacar fuerza de los lugares más recónditos de nuestro ser. Aunque también habrá momentos en los que somos demasiado frágiles y no podemos ocultarlo. Si los hijos supieran que son lo que nos hace ser más fuertes, pero a la vez nos hacen tan vulnerables…

No ser la “madre del año”

Antes de tener hijos juraba que sería la madre ejemplar. Decía que jamás les daría a mis hijos el celular o la tablet con tal de que me dejaran un poco de tiempo a mí. Sin embargo he caído en el vicio y sí, de vez en cuando los dejo jugar un poco más con sus aparatos con tal de que yo pueda tomar con toda tranquilidad mi taza de café antes de que esté helado.

¡Ya quiero que sea de noche!

También en más de una ocasión he deseado que llegue la hora de dormir para que pueda terminar todo lo que he dejado pausado por atenderlos a ellos. Y sí, también he dejado la casa hecha un caos porque yo también quiero ir a dormir.

Se exige demasiado

Me exijo tanto, que a veces me siento culpable de todo el amor que me dan. A veces no me siento merecedora de todo su cariño, cuando esa mañana les he gritado porque las palabras no fueron suficientes para que me hiceran caso. El único consuelo que me queda es que a pesar de no ser perfecta, mis hijos me aman y eso es lo que realmente me hace feliz.

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