Me chantajearon con una foto que me tomé y así lo resolví

De verdad que nunca creí ser de las chicas que andan mandando fotos en cueros al novio, al date o whatever. Sin embargo, en un momento de impulso, enamoramiento y locura comencé a tener conversaciones un poco subidas de tono con el chico con el que estaba saliendo. Las pocas fotos que le envié fueron suficientes, me chantajearon pero afortunadamente logré salir de esa terrible situación

No sé en qué estaba pensando

Lo conocí por internet. Fue una solicitud de Facebook con la imagen de un chico guapo. Al parecer hicimos buen clic. Intercambiamos teléfonos y comenzamos a platicar. La verdad es parecía buena persona. Además, era el conocido de una amiga. Pasamos varios meses conociéndonos un poco más. A mí nunca se me hizo extraño que no nos viéramos en persona, ya que últimamente hay muy pocos hombres buscando una relación seria. Además, él solía mandarme fotos de su día a día.  Conforme pasó el tiempo la confianza aumentó, hasta que una noche comenzamos a tontear. La verdad es que nunca he sido de las chicas que hacen sexting ni con el novio ni con nadie más, pero…

Accedí

Empezamos a platicar de sexo, besos, preferencias y poco a poco el tono de la conversación fue aumentando. Las primeras conversaciones eran muy inocentes. Pasaron los días y se nos volvió una costumbre platicar al respecto y aplicar un poco de sexting. Un día este chico me pidió una foto. Ni siquiera lo pensé, subí a mi cuarto a ponerme lencería un poco más sexy, agarré mi camisa de mezclilla y tomé una foto parecida a una que encontré en Internet. La verdad es que no era nada explícita. No se me hizo tan grave y sé la mandé. Asimismo este chico me mando una foto sin camisa. El juego iba en aumento.

La peor decisión que haya tomado

Nos parece algo sin importancia tomarnos fotos en ropa interior incluso si solo son para mostrar resultados del gimnasio. Se nos hace fácil tomar fotos y subirlas a redes sociales o compartirlas con nuestros amigos, novio o conocidos. No pensamos que estos archivos una vez que están arriba de la red, se quedan arriba de la red. Comencé esa noche a mandarme textos con este chico. La conversación esta vez subió muchísimo de tono. Me pidió otra foto, pero esta vez quería que  lo dejara verme por completo. Fue un arrebato, nunca pensé en las consecuencias mientras estaba haciendo esto, pues para mí ese chico pronto sería mi novio. Le mandé la foto, seguimos platicando hasta que me fui a dormir. Entonces acostada en mi cama me dio un escalofrío, cuando pensé bien en los sucesos de esa tarde. Le había mandado una nude a un chico que ni siquiera era mi novio.

Evadiendo la realidad

Al día siguiente ese pensamiento no me dejaba en paz, tuve que contarle a una amiga. Mi amiga me reprendió duramente, más cuando le conté que se veía mi cara. Claro, de haber sido más inteligente hubiese cortado mi rostro de esa fotografía. Decidí dejar de torturarme al respecto. El único consuelo que tenía era que conocía al chico y estaba segura de que jamás se la iba a enseñar a nadie. Lamentablemente nunca conocemos al 100% a las personas. El chico con el que llevaba ya unos meses saliendo y hablando comenzó a chantajearme desde esa misma tarde.

El lío psicológico

El chico con el que había platicado ya tanto tiempo se convirtió en mi peor pesadilla. Me dijo que si no quería que subiera mis fotos a la red iba a tener que cooperar. Al principio pensé que estaba bromeando, hasta que por fin caí en cuenta de que nada de lo que estaba pasando era una broma. Enseguida decidí hablarle a un amigo que es abogado para que me diera su opinión al respecto. El chico seguía amenazándome, quería dos mil pesos y otra foto mía. Mi cabeza no paraba de dar vueltas en esos horripilantes días, por miedo le deposite el dinero, pero no le mandé la otra foto.

“Haz lo que quieras”

Tener a una persona chantajeándote es la peor tortura del mundo. Es cederle el poder de tu tranquilidad, me torturé por días por haberme tomado esa foto en primer lugar. Sin embargo, como una chica que trabaja en redes sociales, sabía perfectamente que la foto iba a circular lo quisiera o no en redes en algún momento. Normalmente aunque les des el dinero, estos sujetos terminan usando el material para obtener más ventas. Por ejemplo, lo venden como material de nudes en sitios de entretenimiento para adultos. Le mandé un mensaje y le dije que la imagen que había tomado se la mande con consentimiento, pero que no le daba consentimiento para difundirla. Tomé capturas de pantalla y acudí a la justicia, en mi país hay un departamento de delitos digitales. Me ayudaron a darle seguimiento a la amenaza. Yo sabía que poco podían hacer, si acaso luchar por bajar la foto si la publicaban. Así que le notifiqué a este hombre que ya le había dado seguimiento legal al asunto.

Desapareció

Fue completamente un golpe de suerte. Sé que estas personas suelen ser depredadores y no ceden con tanta facilidad. La verdad es que me considero un tanto afortunada, aunque no te puedo negar que en ocasiones me siento intranquila. Fui chantajeada por este sujeto que pretendía violar mi privacidad. Si lo hubiese permitido, seguramente hubiera accedido a darle mucho más dinero y quién sabe en qué hubiera acabado el asunto.

Chicas, tengan mucho cuidado con este tipo de cosas, se nos hace fácil mandar una foto. Esa foto puede convertirse en su peor pesadilla. No le deseo a nadie el dolor de estómago, el insomnio y la frustración que sentí en esos días. Tengan cuidado con a quien le dan un espacio en su vida.

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