Me casé por compromiso y dejé ir al amor de mi vida

Encontrar el amor en una pareja parece una cosa sencilla, pero no siempre lo es. Sobre todo si hablamos de verdadero amor. Muchas veces pensé haber encontrado al amor de mi vida, pero no era así. Me quedó claro que la idea que te venden respecto al amor no tiene mucho que ver con lo que nos presentan en los libros o en las películas. El amor verdadero siempre es algo más…

Ya me cansé de besar sapos

Como dije, tuve muchos amores, de los cuales tengo recuerdos variados. Algunos buenos y otros no tanto, pero haciendo a un lado eso, todos dejaron un aprendizaje en mí. Luego de besar muchos sapos, conocí a un chico que hacía que se encendiera cada partícula de mi ser. La conexión que teníamos era increíble. Al fin había encontrado a alguien con quien podía ser yo misma a toda hora. Alguien que no me juzgaba ni criticaba, sino que siempre estaba a mi lado apoyándome y respetándome tal cual.

Tiempos grandiosos

Al llegar esta persona a mi vida sentía que nada me faltaba. Todo era grandioso, sabía que estaba con el amor de mi vida. Era una persona que respetaba mi espacio y no me exigía nada para él. No necesitaba estar tras de mí todo el día para que yo supiera que me amaba o que estaba pensando en mí. Me hizo confiar tanto en nuestra relación, que sabía que nada ni nadie podía alejarnos.

Era demasiado bueno para ser cierto

Debo reconocer que en un principio creía que estaba soñando. No pensé que tanta felicidad pudiera ser real, quizás de alguna forma yo esperaba llevarme alguna decepción para creérmela. (Patético, ¿no te parece?). Luego de cinco años de una maravillosa relación, tuvimos que distanciarnos porque él se fue a trabajar a un país del medio Oriente.

El tiempo sigue corriendo

Yo al principio, no quería que se fuera. Tenía un presentimiento de que las cosas iban a cambiar y eso me preocupaba un poco. Mis amigos me decían que eso no iba a ser posible si nos amábamos tanto. Sin embargo, debo aceptar que el tiempo y la distancia tuvieron mucho que ver en nuestra relación.

Regresó un viejo amor

Debo reconocer que pocos han sido los chicos con los que había terminado sin querer saber más de ellos. Si me había separado de algunos de ellos había sido por cuestiones de intereses, trabajo o porque queríamos seguir conociendo más gente y no encasillarnos con alguien. Al principio pensé que estaría sin el amor de mi vida por unos meses. Durante las primeras semanas teníamos contacto todos los días. Él me juraba que nada cambiaría, pero no fue así. La relación se fue complicando conforme pasaban los meses, pues la diferencia de horario hacía que no coincidiéramos en tiempos. Mientras eso pasaba con él, la vida cruzó mi camino (de nuevo) con un viejo amor, con el que había tenido también una bonita historia.

No se trataba de escapar

Cuando me reencontré con este chico lo pasábamos muy bien. Recuerdo que nos habíamos separado porque estábamos jóvenes y queríamos conocer más personas y lugares. No queríamos enclaustrarnos en una sola persona. Luego de reencontrarnos, él me invitó a salir y yo acepté. Obviamente, él tenía en claro que yo tenía novio y que aunque no estuviera cerca, era prioridad en mi vida.

Como mi novio y yo no nos guardábamos secretos, le conté que había reaparecido este chico y me había invitado a salir. Ya para esos días, mi novio estaba distante y yo sentía que algo ya no andaba bien. Cuando le conté de este chico, me dijo que le daba gusto por mí. Que al menos así ya no se iba a sentir mal de haberme dejado. Me dijo que ya no podía continuar con esa farsa, pues él había conocido a alguien y no tenía planes de volver. En pocas palabras me mandó a volar por medio de una llamada.

Corazón triste

Yo no esperaba eso, al contrario, yo trataba de mantener aún la chispa entre él y yo a pesar de la distancia. Lo malo fue que él no lo vio de esa manera. Sin más, tuve que aceptar su decisión y continuar mi camino. El chico que había vuelto a mi vida, siguió invitándome a salir. Yo acepté, aunque no tenía la intención de que las cosas fueran más allá de una amistad. Luego de salir por más de medio año, él comenzó a ponerse mal. Un día me pidió que lo acompañara al médico y le dieron una terrible noticia.

Tenía una enfermedad terminal y le quedaba muy poco tiempo de vida. Cuando le dieron la noticia, sintió que se derrumbaba su vida. Me pidió que me casara con él, pues aseguraba que me quería muchísimo y le había dado gusto reencontrarse conmigo. Yo, accedí sólo porque sabía que ya le quedaba poco tiempo. La verdad sentí feo decirle que no, no tenía corazón para destrozarlo aún más. Me esforcé en que pasara los mejores últimos días de su vida. Luego de dos semanas él murió y yo me quedé con un gran vacío. Aunque no lo amaba como al novio que había visto partir hacia otro horizonte, puedo decir que sí lo quise mucho y agradezco que me haya hecho parte de su vida en dos momentos diferentes.

Aunque la pasaba muy bien con él y era una gran persona, nunca me dejó ser libre como yo lo deseaba. Por eso sé que a él no podía decirle “amor de mi vida”. Ahora lo recuerdo con mucho amor y me da gusto que no haya tenido que sufrir mucho. Si te preguntas qué fue de la persona a la que amaba… Conoció a una chica con la que se casó poco tiempo después de que terminó conmigo. Tiene dos hijos y parece ser muy feliz.

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