Mamá vieja: el reto mental para las mujeres que casi tocan el tercer piso

Tengo 27 años y contando. Según mi ginecóloga tengo una excelente salud, mejor que la de muchas chicas de mi edad gracias a mi alimentación y rutina de ejercicio y relajamiento. Sin embargo, a ella no se le fue decirme en la última consulta que sería buena idea ir pensando en mi fertilidad futura si es que quiero ser madre…

Entonces comencé a escuchar el segundero del reloj

Por si fuera poco, dos días después tuve el periodo. “Ahí va otro óvulo”, me dije en silencio, y pasé todo el día pensando en ello. No solo tengo 27 años y contando; de hecho, soy soltera, tengo un gato y mis pretendientes no son la cosa más mona de este mundo. Por otra parte, mi carrera va en ascenso, trabajo casi 18 horas al día a veces 7 días a la semana. En realidad, en este momento la soltería no es algo que me moleste ni que me cause estrés. Creo que la estoy disfrutando al máximo. Sin embargo, pasé muchos días en agonía pensando en qué parte de la vida que busco podría desaparecer por la edad que tengo.

La presión

Sé que no soy la única que ha llegado a sentirse así, pues tengo muchas amigas que declararon no embarazarse después de los 30 por muchas razones. Yo era una de ellas. Fui hija de mamá de treintaycacho y estoy segura de que tener un hijo a los 30 no es lo que más me emociona. Por si fuera poco, escribo frecuentemente artículos sobre infertilidad. ¿Sabes lo estresante que puede llegar a ser? Memorizo lo que debo y no hacer, las variables, lo bueno y lo malo. Al final, sé que nada de eso va a importar porque…

No vale la pena preocuparse

Después de unos días torturándome, me di cuenta de que no vale la pena preocuparse por nada. Al final, la vida no se trata de pasos específicos. La vida no es una receta en la que vas agregando ingredientes para llegar a un solo resultado. Podría decirse que para mí es como una masa que a veces es dulce, otras salada. Sé que planees lo que planees, nada va a salir de acuerdo a tus expectativas al 100%. No vale la pena preocuparse porque hoy solo tienes este día. Las horas que siguen determinan cómo vas a vivir el futuro. Lo veo todos los días en decisiones tan tontas como fumar o no, comer ensalada o pizza; buscar amor o solo sexo.

Mamá ¿vieja?

Cuando escuché el maravilloso comentario de mi ginecóloga pensé seriamente en congelar mis óvulos, por paz mental y emocional. Después me acordé de algo que he predicado desde muy chiquita. No recuerdo en qué momento tuve la idea de que por algo pasan las cosas. Para mí (personalmente y espero no ofenderte) que una mujer no pueda tener hijos es solo una oportunidad más. Hay tantos niños huérfanos en este mundo que ¿por qué no adoptar? Dejar de necear con esa idea de ser la mamá vieja. Esa chica de treintaytantos inyéctandose hormonas. ¿Por qué nos rompemos tanto la cabeza con esta idea de que todo tiene que ser perfecto y a tiempo? Hasta donde yo me acuerdo cuando era una niña, mis padres solo querían que yo fuera feliz. No madre, ni maestra, ni diseñadora ni empresaria, solo feliz.

Ese es mi camino

El día de hoy ya no voy a presionarme ni a preocuparme por mi “reloj biológico“. Por mí puede girar al revés si eso quiere. Para mí, la vida o ser feliz no se define siendo mamá, se define siendo yo misma. Y si yo en unos años encuentro el amor y no puedo tener hijos, estoy segura de que mi corazón va a tener la fuerza necesaria para adoptar a un pequeño ser humano que no tiene mamá. Y yo voy a ser ella, me voy a desvelar y a desvivir porque este pequeño ser humano encuentre su lugar en el mundo.

Como mis padres me enseñaron. El amor no viene de la sangre, viene de adentro. Hoy, ya no tengo miedo de tener solo un óvulo fértil en mi vientre. Me libero de esa presión, buscando la felicidad todos los días. Voy a ser solo una mamá, no una mamá vieja, a su tiempo a mi ritmo sin prisas.

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