Mamá, no te sientas culpable si tienes que regresar a trabajar

No importa si somos mamás primerizas o no, el hecho de tener que salir de casa para trabajar a veces resulta complicado. Sin embargo, las necesidades económicas y nuestras aspiraciones profesionales nos orillan a hacerlo. En ocasiones el sentimiento de culpa, las dudas y los miedos nos agobian, pero tranquila. ¡Sí se puede!

Solicita un poco de ayuda

La verdad es que ser una mamá que trabaja es complicado. No es imposible hacer todo, pero para lograrlo sí se requiere un poco de ayuda. Lo ideal es que busques una guardería que te convenga. Una institución que te inspire confianza, que esté recomendada y que cuente con los estándares de seguridad necesarios. Otra opción con la que muchas de nosotras contamos es el apoyo de nuestra madre. Sin duda, no hay mejor persona para cuidar a tus hijos que su abuela. Ella está siempre al pendiente y lo hace con mucho amor. Conseguir quién cuide a tu pequeño mientras vas a  la oficina te ayudará a mitigar ese sentimiento de culpa.

No renuncies a tus sueños

En ocasiones la maternidad nos hace sentir abrumadas en muchos sentidos. Esos sentimientos son absolutamente normales, pero es fundamental que tengas la inteligencia emocional suficiente para que no te dominen. Como lo mencionaba al principio, las razones para volver al trabajo después de haber dado a luz son variadas. Una de ellas es el amor a nuestra profesión y el deseo de crecer en ese ámbito. A veces te va a inundar la culpa por dejar a tu bebé mientras sales a trabajar, pero tomarte un tiempo para ti también es importante. Piensa que tu hijo necesitará ese ejemplo. Además, el recurso económico nunca sobra.

Aprovecha el tiempo juntos

Otra cosa que te hará despojarte de la culpa poco a poco es aprovechar al máximo el tiempo que tienes para estar con él. Disfruten juntos de las actividades más sencillas y dedícale tiempo de calidad.

Una mamá feliz y exitosa es un buen ejemplo para cualquier pequeño.

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