Malos hábitos que tenemos todas las chicas inteligentes

Las chicas inteligentes somos grandiosas y no me queda duda. Si pensabas que la inteligencia se trataba sólo de ser la cerebrito en la escuela, déjame decirte que no. La inteligencia de la que hablo va más allá. Hemos aprendido a ser super inteligentes gracias a todas las experiencias que hemos tenido en la vida. Así sean decepciones amorosas, tratamos de sacar un aprendizaje de todo aunque sea muy doloroso o triste. Últimamente he conocido muchas chicas con las que comparto muchas cosas más que la pura inteligencia. Si tú también haces más de tres de estas cosas, ¡grandioso!

Amas dormir

Las chicas inteligentes amamos dormir porque hacemos que nuestro cerebro trabaje a mil por hora. Sabemos que el descanso nos va a ayudar a recobrar las fuerzas necesarias para el día a día. Además, de vez en cuando nos cae super bien estar en camita hasta mediodía. Es un placer que pocos entenderán.

Ansiedad total

Aunque descansamos lo suficiente, la ansiedad es parte de nosotras. Vivimos de esa manera porque siempre deseamos que las cosas salgan como lo planeamos y de no ser así, pensamos en un plan de emergencia. Eso nos hace ser chicas inteligentes, pues sabemos cómo actuar sin perder los estribos ni querer salir corriendo sin afrontar la situación. Algo bastante peculiar, ¿no crees?

Ser groseras

Ser inteligentes no implica que no podamos decir groserías. Al contrario, las groserías sirven como un liberador de estrés, de malas vibras y de todo lo negativo. He conocido a muchas personas que piensan que la inteligencia y las malas palabras están peleadas, pero la verdad me parece algo bastante absurdo. Decir groserías no te hace más o menos. Simplemente es una forma en la que te puedes expresar, que si no lo haces de esa forma, no te sabe igual. Es como si no expresaras todo lo que quieres. ¿Me explico?

¿Qué te estaba diciendo?

Hay quienes piensan que una persona cerebrito siempre se debe acordar de todo y estar al pendiente de todo. La verdad nada tiene que ver una cosa con la otra. Las chicas que conozco, son igual de despistadas que yo y eso no quiere decir que no sean unas buenazas. Más bien, creo que eso sucede porque estamos tan concentradas en algo, que si nos distraen de la nada, perdemos la concentración y todo se vuelve un pequeño caos.

El vino es nuestro mejor amigo

El mejor relajante que podemos conocer es una buena copa de vino. Mejor aún si va acompañada de un delicioso chocolate. Eso no quiere decir que seamos alcohólicas, más bien hemos encontrado a un buen aliado para calmar la ansiedad o el estrés cuando tenemos miles de tareas que resolver. ¿Cuál te gusta más a ti?

Sólo nosotras entendemos nuestro desorden

En casa tengo un cuarto en el que hago todos mis proyectos. Hay un escritorio, un sofá y algunas otras cosillas. En el escritorio, sé perfectamente en dónde está cada una de mis cosas. Las hojas, mis libretas, los plumines o plumas que uso. Gises para decorar y muchas otras cosas. Sí, yo sé dónde está cada cosa. Lo malo es que a veces van mis familiares o mi propia familia y critican mi desorden. La verdad no me importa si a ellos les gusta o no cómo se ve mi sitio de trabajo. Finalmente es eso: MI sitio de trabajo y por ende, la única que debe sentirse cómoda ahí soy yo.

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