Ser madre es un derecho, no un deber; ¿cómo hacer la elección?

Hoy en día, ser madre a los 20 años no solo es anticuado, para algunas mujeres es irracional. Aunque el reloj biológico no ayuda a las chicas de más de 30 que quieren tener hijos, ciertamente hay muchas mujeres que no están dispuestas a ser madres hasta lograr su independencia económica. Es más, hay chicas que ya ni siquiera toman la maternidad como una meta. El día de hoy ser madre es un derecho, no un deber.

Afortunadamente, no somos una especie en extinción por lo que las mujeres no tenemos que vernos obligadas a embarazarnos. Después de todo, ser madre es solo un aspecto de lo que puede ser una vida plena. Es cómo decidir qué carrera vas a escoger…

Ser mamá es una decisión personal

Lejos de darle el gusto a tus padres de ser abuelos y tener en el buró la linda fotografía familiar, tomar la decisión de ser madre tiene que ser super pensada. Primero, debes tomar en cuenta que la maternidad no es una pelea en contra del tiempo. De hecho, es una decisión basada en la riqueza personal y espiritual que puedes aportarle a un nuevo ser. También en que estás dispuesta a guiarlo en su propio camino.

Ser mamá no es para salvar tu relación

Ser madre es un derecho y no por ello tienes que traer al mundo a un pequeño ser solo para arreglar las cosas en tu relación. De hecho, tener un hijo no va a comprometer más a tu marido con su relación. Tampoco va a hacer que tu pareja se case contigo y tengan una vida de ensueño. Los problemas de pareja son entre dos personas. Y así como no te gusta que ni tus amigos, ni tu suegra se involucren, tú tampoco tienes derecho a involucrar a una inocente criatura en la discusión.

No tienes que sentirte presionada para ser mamá

Hay algo muy cierto en esta vida y es que nadie te enseña a ser padre. La tradición de tener una familia para ser una mujer “respetable” viene de hace muchos años. Sin embargo, se vale no sentirte apta para guiar a otra persona. Se vale enfocarte en tu carrera y viajar si eso es lo que tu quieres. La vida corre demasiado deprisa para que te enfoques en lo que tu familia y la sociedad espera de ti. Sé inteligente y mientras estás soltera o sin hijos tienes un mundo de posibilidades que aprovechar.

Tienes el único deber de hacer lo que te hace feliz, todos los días. Ve por ti; si tú no lo haces, nadie lo hará.

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