Los momentos malos solo son eso, instantes

A veces estamos tan aferradas que pareciera que queremos seguir sintiendo lo que nos daña durante toda la vida. Entonces se nos olvida que la vida está hecha de instantes y que estos pasan y se van. Los momentos buenos y malos se van, la mayoría de ellos para hacernos crecer. Así que apreciémoslos pero no nos aferremos a ellos. Mejor dejemos que se vayan aunque sean recuerdos lindos.

Los instantes llegan y se van

Ya no debes olvidar esta premisa: los instantes se van, ¡pasan! Así, cuando te ocurran cosas que te dañan o que te hacen sufrir, sabrás esperar y dejarlas pasar. No necesitamos ciencia que nos compruebe esto, simplemente nuestras experiencias. Algunos sentimientos durarán más que otros, algunas dificultades pasan más lento que que la buena suerte, pero al final se van. Todo esto puede ocurrir siempre que nosotras dejemos que suceda. Es decir, si tú te empeñas a que te irá mal porque estás en una “mala racha”, lo más seguro es que te vaya mal hasta que dejes de pensarlo así. El poder de la mente es gigantesco, así que no decretes cosas negativas para ti, al contrario, aprovecha este poder para decretar éxito.

¡VIVE!

Por eso es importante que vivas el momento, pues sabes que solo será un instante que se irá. Así te llenarás de vida y gozo. Los momentos malos tómalos como experiencia que te dejará un aprendizaje pero no te quedes ahí. Tómate cinco minutos, respira hondo, reflexiona y ten paciencia, que el tiempo lo cura todo.

 

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