Los hijos no deben ser excusa para que dejes de vivir

El tiempo pasa, la vida cambia y con ella nuestros planes. Cuando decidimos ser madres nos enfrentamos a grandes retos. Estos desafíos implican administrar bien nuestros recursos y nuestro tiempo. También darles a los hijos buenos ejemplos y una buena educación con el principal propósito de que sean personas de bien, amorosos y responsables. Total, nos desvivimos por ellos y entre ese mar de cosas que hacer nos sentimos abrumadas. Sin embargo, los hijos no deben ser excusa para dejar de vivir.

¿Ponerte en pausa?

Convertirte en madre no significa que dejes de lado tu vida como ser individual. Es importante hacer una pausa en tu ritmo de trabajo cuando tus hijos están recién nacidos, por ejemplo. Pero solo durante el tiempo necesario para que tu cuerpo se recupere físicamente. En cuanto te sientas mejor debes regresar a tus actividades cotidianas. La clave es organizar tu tiempo de tal forma que procures a tu bebé y a ti misma.

No renuncies a la vida de pareja

A veces la paternidad es un factor para que tanto mamá como papá descuiden sus vidas fuera de ese rol. Incluso, muchos matrimonios culpan de sus fracasos a sus hijos. No dejes que tus ocupaciones como madre te alejen del amor de tu vida. Siempre pueden darse un tiempo para hablar de cómo les fue en el día, de temas que les inquieten, de actividades que le gustaría hacer o de sus planes a futuro. No permitan que se desvanezca la llama de la pasión y ámense, salgan, diviértanse.

¿Y el desarrollo personal?

La verdad, cuando tenemos hijos nos invaden muchos pensamientos y dudas. Entre ellas se encuentra la de ser o no capaces de seguir con nuestras vidas profesionales y académicas. No dejes que esas dudas se conviertan en miedos y en una excusa para no realizarte. Prepárate para ese ascenso en el trabajo o estudia algo más.

Recuerda que los niños necesitan ver que su madre está feliz y plena para tener un gran ejemplo.

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