Los gatos son mejores que los perros

Si te consideras un amante de los animales, vas a decir que todos tienen su gracia y chiste. En efecto, no podemos comparar a los perros con los gatos o a las tortugas con las tarántulas. Cada uno tiene su encanto personal. Sin embargo, siendo honestos y en cuestiones de practicidad, los gatos son mejores que los perros y te voy a decir por qué.

Los gatos son mejores porque…

  • Parece que no tienes gato. Compartir la cama con un perro puede ser divertido, pero a la hora de dormir, cuál de los dos ocupará más espacio, ¿tú o él? Con un gato, las cosas son diferentes, porque se hace bolita en un pequeño espacio y listo. Incluso no tendrás que gastar en cama (como con los perros) porque el gato se acostará donde sea y de cualquier modo se dormirá.
  • No requiere de paseos diarios. Si tu estilo de vida te impide estar saliendo de casa 3 veces al día (con un horario fijo y sin excepción alguna), un gato es mejor que un perro. Los gatos pueden estar dentro de casa y ser felices. De hecho lo disfrutan porque duermen la mayor parte del día. En cambio, los perros, por muy pequeños que sean necesitan salir a caminar y a hacer del baño.
  • Silencio total. Con los perros, si llega el señor de la basura o alguien te entregará un paquete, lo sabrás porque el perro ladra y hace mucho escándalo. También suelen aullar cuando hay sonidos no conocidos. Puede que después de un rato eso te resulte un poco molesto. Con los gatos es diferente porque ellos quedan inmersos en su mundo y no se enteran de lo que pasa a su alrededor. Sólo maúllan cuando quieren comunicarse contigo y con los ronroneos es lo mismo, pero en realidad son sonidos que no emitirán todo el día. Tal vez sólo por la noche quieran hacer desastre, pero si se acostumbran a dormir igual que tú, no hay problema alguno.

También porque…

  • Evitas insectos en casa. Si un perro ve una cucaracha o un ratón, podrían querer jugar con ellos, pero no los matarán. En cambio, los gatos, los cazarán y jugarán con ellos. Al menos así sabes que tu casa no estará llena de insectos poco agradables.
  • Son muy limpios. Con el perro tienes que salir o enseñarle algún lugar en casa donde pueda hacer del baño. Sin embargo, su suciedad queda expuesta y el dolor puede ser desagradable. Con el gato, le pones su arenero y ahí hace del baño. Cubre todo con arena y eso evita que huela desagradable. Sin embargo, en ambos casos, debes recoger la suciedad para que no huela mal y los animalitos puedan seguir haciendo del baño.

No son tan demandantes y son buenos para tu salud

Si te gusta que tu mascota esté encima de ti todo el tiempo y que reclame tu atención a cada paso que da, lo tuyo son los perros. En caso de que te guste tener una mascota que sea menos demandante, la opción es un gato. Puede que ellos tengan mala reputación y digan que son fríos o distantes, pero la realidad es que también dan amor. Te buscarán cuando quieran una muestra de afecto, pero respetarán tu espacio personal porque obviamente quieren que tú hagas lo mismo con ellos. Además, dicen que los gatos te ayudan a limpiar toda esa energía que resulta mala para ti. Su ronroneo tiene capacidades curativas gracias a las vibraciones que tiene.

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