Los deportes extremos le dan un toque único a mi vida

Me queda claro que los deportes extremos no fueron hechos para todos. Habemos a quienes nos causa mucho placer practicarlos. Hay otros a los que les resulta una terrible experiencia. Parece ser que el hecho de aceptarlos o no, depende en parte de nuestra personalidad, o al menos así es como yo lo he notado. Tengo amigos que son muy atrevidos al momento de invitar a alguien a salir, hay otros que prefieren esperar a que la persona voltee a verlos. Con esas simples actitudes puedo darme cuenta de qué tanto riesgo les gusta correr con sus vidas.

Ser prudente es bueno

A pesar de que me gusta el riesgo, también me hace mucho bien tener a personas prudentes en mi camino. Entiendo que no todo el tiempo puedo ser tan atrabancada. Hay momentos en los que debo ser más relajada para reaccionar como se debe ante las cosas. Eso lo aprendí de mi terapeuta, pues si quiero que mi vida tenga equilibrio, debe haberlo entre mi nivel de adrenalina y el de tranquilidad. Así que agradezco tener amigos igual de alocados que yo, pero también amigos que me recuerdan que es importante pensar un poco más las cosas.

Amo los deportes extremos

He realizado varias actividades durante mi vida, pero sin duda ninguna me hace sentir tan bien como los deportes extremos. Los deportes que más me gusta practicar son paracaidismo, bungee jumping, parapente y rafting. Cada uno tiene lo suyo y debo ser muy responsable a la hora de llevarlos a cabo. Mis padres no están en completo acuerdo conmigo de que haga estas cosas. A ellos les da miedo que en algún momento me pase algo y mi vida termine ahí. Debo aceptar que estoy consciente del riesgo, pero también sé que nada me hace sentir tan viva como los deportes extremos.

Mi favorito

He probado varios deportes extremos, pero sin duda mi preferido es el paracaidismo. La gran ventaja es que cerca de donde vivo hay un sitio en donde puedo practicarlo de manera segura. He tomado diversos cursos de preparación. También tengo el equipo necesario para llevarlo a cabo. Por fortuna, una de mis mejores amigas ama los deportes extremos tanto como yo. Ella es mi compañera de aventuras y tratamos de que al menos cada 15 días podamos ir a practicar un poco. Lo mejor es que al practicar todos estos deportes, hemos conocido a otras tantas personas igual de extremas. Ahora estamos pensando en formar un grupo más extenso para organizar actividades al menos una vez al mes. Hacerlo entre varios resulta muy divertido y de cada uno aprendes algo.

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