Lo que viví y aprendí de una relación a distancia

El amor es una cosa complicada, sobre todo cuando mantienes una relación a distancia. Todo el tiempo te preguntas: ¿qué estará haciendo? ¿Dónde estará? Sobre todo te preguntas: ¿me está siendo fiel? Pues déjame contarte que yo pasé por todo esto. El amor puede presentarse de cualquier manera y te puede llegar cuando menos lo esperas. Lo puedes encontrar por internet mediante una app de moda. ¿Te ha pasado?

Lo conocí por internet

Hace años estaba de moda llegar de la escuela y de inmediato conectarte con tus amigos por medio de Messenger. Podías pasar horas platicando con tus amigos y, claro, también se prestaba para conocer gente. Un día, una amiga me comentó que había conocido a un chico y que seguramente me caería muy bien ya que teníamos muchas cosas en común. Pues esta amiga me dio su correo y lo agregué. Pasaron varios días y ninguno de los dos nos hablábamos. Yo no lo hacía por que me daba pena. Finalmente, un día él se atrevió e inició la conversación. Comenzamos a conocernos y era cierto lo que me había dicho mi amiga, los dos teníamos gustos similares y, claro, no era nada feo. Que un chico y tú tengan cosas en común llama mucho la atención, ¿o no?

La relación comenzó

Pasaron varios meses y ahora nos hablábamos diario. Ya habíamos intercambiado teléfonos y nos mandábamos mensajes. Nos habíamos visto por la cámara de nuestras computadoras, y era tal cual cómo aparecía en sus fotos. Cada día este chico me gustaba más, pero había un pequeño problema: él vivía a tres horas de distancia y al ser aún una adolescente, no había la posibilidad de visitarlo. Aún así, los dos decidimos empezar un noviazgo. Estaba tomando un riesgo, sabía a lo que me atenía y que probablemente nunca lo vería en persona.

No todo fue color de rosa

Al principio nuestra relación parecía sacada de un cuento, todo era hermoso. Claro, así empiezan todos los noviazgos, hasta que a los cuatro meses él decidió terminar conmigo. Yo no entendía por qué. Después de eso yo me culpé en todo momento y me preguntaba: “¿qué hice mal?”. Al poco tiempo me enteré de que había conseguido otra novia y, como era de esperarse, vivía en la misma ciudad que él. Durante dos meses hice de todo para olvidarlo y me era imposible pensar cómo es que estando tan lejos yo me hubiera enamorado de él. ¡Increíble! ¿Cierto? Para no alargar más el cuento, él me buscó y me pidió perdón.

¿Nos conocimos en persona?

Ya sé, debes estar preguntándote si nos conocimos en persona. Sí, él y yo nos conocimos. En las vacaciones de agosto decidimos que era tiempo de vernos. Él era unos años mayor que yo, así que le era más fácil viajar solo. Para mi familia y para mí era costumbre cada año ir de vacaciones a la ciudad donde vivía mi abuelita, por lo que él llegaría allá. El día en que lo conocí llegó, yo estaba muy nerviosa, rogaba porque él no se decepcionara de mí. En cuanto estuvimos cerca nos abrazamos cerca de 10 minutos, estuvo conmigo cuatro días y todo fue hermoso.

Terminamos porque…

Después de vernos unas cuantas veces más, de conocer a nuestros padres y pasado un año y tres meses de relación terminamos. Él me engañó y yo lo pasé muy mal durante varios meses. Me dolió mucho saber que me había engañado, pero también tenía claro que al ser una relación a distancia era uno de los riesgos. Pasó el tiempo y poco a poco me fui olvidando de él y empecé a verlo como un bonito recuerdo.

Lo que aprendí

Al final de todo esto, aprendí varias cosas. La principal es que las relaciones a miles de kilómetros no funcionan. Claro que hay excepciones, pero la mayoría de las veces terminan mal. Aprendí que lo más importante es quererte a ti misma y nunca rogarle a alguien que te quiera, eso nunca pasará. Las cosas suceden por algo y si él apareció en mi vida fue para enseñarme mucho. Siempre lo recordaré como un amor lindo, pero que también me hizo sufrir. Lo que me queda claro es que no volvería a tener una relación a distancia, es muy complicado. Bueno, como dicen: “nunca digas nunca”.

¿Tú has tenido una relación a distancia?


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