Lo que das de corazón, se queda aunque tú te vayas

Se siente bien cuando haces algo por alguien y notas que le has ayudado mucho. No necesariamente hablo de las cosas, sino también de los abrazos o muestras de afecto que puedes tener; así como esas palabras de aliento que muchas veces necesitamos escuchar. Así es, cuando das de corazón, esas cosas se quedan grabadas en el corazón y la memoria de la otra persona.

Cada persona tiene una misión en tu vida

Así como hay personas que decido olvidar, hay otras que sé que siempre permanecerán en mí por algo que me hayan dicho o me hayan enseñado. Por ejemplo, recuerdo a esa maestra que tuvo paciencia y confió en mis capacidades para poder ser muy buena estudiante en matemáticas. Decidí olvidar a esos maestros que se empeñaron en humillarme y hacerme creer que no era buena.

Lo mismo pasó con esos “amigos” que sólo me querían tener cerca para obtener algo de mí. Una tarea, que les ayudara a conquistar alguna chica o porque les prestaba dinero. Esos mismos que no estuvieron para mí cuando necesitaba un abrazo o una palabra de aliento. Por el contrario, esos amigos que a veces no tenían tanto contacto conmigo, se aparecían en esos momentos en los que realmente necesitaba un abrazo o una palabra que me levantara.

De todos aprendí algo, a poner límites o a ver quién de verdad me estima.

La vida es sabia

De acuerdo a lo que necesitas aprender, la vida va poniendo en tu camino a las personas indicadas. Así que siempre agradece, pues de todo se lleva un aprendizaje. Obviamente, debes estar atenta a esas señales que se repiten una vez. Créeme, esas cosas que tanto nos molestan son las que están más presentes para que cambiemos algo en nosotros. No tengas miedo de crecer.

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