Lo que me mantiene en pie cuando todo va mal

Hay eventos en nuestra vida que cambian o incluso destruyen aquello que nos importa. En consecuencia nos damos por vencidas y sólo dejamos que las cosas pasen por sí solas. No niego que las situaciones pueden ser muy duras, pero ese no es un motivo para tirarlo todo por la borda. Por ejemplo, en mis peores momentos, hay algo a lo que me aferro. Cuando no sé a dónde ir o qué hacer, esto es lo que me mantiene en pie.

Es solo una etapa

Uno de los momentos más difíciles para mí fue cuando terminé una relación a la que le aposté todo. Al decir todo no sólo hablo de mis sentimientos, sino de mi seguridad, confianza y  dedicación. Incluso dejé de lado algunos de mis pasatiempos y pasiones para sólo concentrarme en ella.  Cuando terminó estaba perdida, pues no sabía qué hacer con los pedazos. Lo único seguro era empacar mi vida y regresar. Cuando lo pensaba sentía un hueco en el pecho que me impedía hacer o pensar otra cosa.

Lo que me hace fuerte es recordar mi motivación

Lo que me mantuvo firme fue recordar que siempre he tenido distintas motivaciones. Ya fuera en el trabajo, proyectos personales o familiares. Siempre había algo que me mantenía en constante aprendizaje y movimiento. Por tanto, me aferré a esas motivaciones con todas mis fuerzas. Concentré todo mi tiempo en ello, sólo de esa forma alejaba de mi mente el fracaso por el que estaba pasando.

Mereces algo mejor

Por más que me hubiera equivocado o que todo se hubiera terminado por mi culpa, merecía algo mejor. Por tanto, no me martiricé más de lo debido, aunque tampoco fue que lo pasara muy bien. Solo tuve en mente que lo mejor que podía sacar de esa experiencia era el aprendizaje. Ya jamás haría lo mismo de nuevo y merecía todo lo bueno que viniera a mi vida en los próximos meses o años.

No estaba sola

Otra de las cosas que me mantuvo a flote durante esos meses de dolor fueron las personas que amo. Mis amigas, familia y personas con las que compartí un momento de mi vida. Ellas me entendían y me daban su apoyo incondicional. La verdad sin ellas, hubiera sido muy difícil salir adelante y tal vez seguiría en ese proceso de duelo. Por eso, si tú pasas por una situación similar, puedo recomendarte que te aferres a las cosas buenas de tu vida. No importa si son muchas o pocas, verás que te aligeran la carga y te hacen retomar el rumbo.

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