Lo más loco (o extraño) que he hecho por amor es…

Debo confesar que hubo una etapa de mi vida en la que sentía las mariposas en el estómago con demasiada intensidad. En esos días, era capaz de hacer muchas locuras por ese chico con el que salía. A modo de recordar esos días cursis en mi vida, quiero compartirte algunas de las locuras que he hecho y también cosas que han hecho mis amigos cuando sintieron con esa misma intensidad las famosas mariposas.

Robar todas las flores de mi vecina para llevárselas en una serenata

Esto le pasó a un amigo, que conoció a una chica en su escuela. Ella era nueva, pero desde el primer día llamó la atención de él. A pesar de ser una chica muy sencilla y agradable, él quería llegar a ella de todas las maneras posibles. Jamás lo había visto hacer tantas locuras por una mujer. En un principio creí que sólo estaba encaprichado, pero no. Ella tenía algo que lo atraía de tal forma, que sin duda sacó lo mejor de él. Una de las cosas que tanto recuerdo, es que un día pasó por mí para ir con él a buscar algo para esa chica especial. Como yo vivía en un fraccionamiento, mis vecinas tenían jardines en sus casas. A mi amigo se le hizo fácil ir por cada casa tomando flores para hacer un enorme ramo y llevárselo a la chica. Obviamente cuando ella lo vio llegar con tremendo ramo, quedó sorprendida y con una sonrisa enorme de oreja a oreja.

Usar una moto, sin saber manejarla

Otro amigo, cuando entró a la universidad, empezó a cortejar a una chica. Como pasaban tanto tiempo estudiando, no habían tenido el chance de platicar sobre ellos y de dónde venían. (Hay que recordar que muchos chicos y chicas vienen desde lejos a estudiar en las universidades de la ciudad). Una vez que empezaron a salir ya como pareja, ella le dijo en dónde vivía y para ser sinceros no era nada cerca, ni de la escuela ni de donde él vivía. Él sabía que incluso la distancia no sería impedimento para salir con ella. Sin embargo, pensó la forma en que pudiera trasladarse de un sitio a otro sin exponerse. Sabía que comprar un carro le salía bastante caro, por lo que optó por comprar una moto. ¡Bien! El problema es que no tenía idea de cómo manejarla y aún con todo eso se aventuró a ir hasta su casa. Lo bueno fue que no le pasó nada y poco a poco mejoró, pero vaya, ¡que aventado muchacho!

Faltar una semana al trabajo por andar de viaje

Una de las cosas más extremas que he hecho es irme de vacaciones con mi novio, cuando en realidad no tenía vacaciones. Tenía pocos meses de haber entrado a trabajar y por ende, aún no tenía derecho a vacaciones. En ese momento, mi novio encontró una super promoción para un viaje en la playa. Sin pensarlo, compramos los boletos e hicimos las reservaciones. Ya después pensé: “ups, ya planeé todo y no puedo tener vacaciones aún”. En realidad eso no me importó y aún con eso opté por irme de viaje. Ya después sabría qué pasaría con mi jefe y mi reciente trabajo. Je, je, je.

Esconderme en su armario para que sus papás no me vieran

En otro momento de mi vida, cuando era más joven, tuve un novio con el que escapé más de una vez. No era porque nos la pasáramos teniendo sexo, sólo disfrutábamos nuestra compañía. Un viernes, acordamos tener una tarde de películas, pero igual queríamos dormir un rato juntos antes de que anocheciera. Al estar viendo las pelis, nos ganó el tiempo y cuando nos dimos cuenta ya era noche. Sus papás no sabían que estábamos ahí, así que tuve que esconderme en su armario para que no me descubrieran. Lo bueno fue que pudimos dormir juntos y al día siguiente, antes de irme a casa me llevó el desayuno a su cuarto.

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