Lo más gratificante de ser mamá es que el vínculo entre mi hija y yo es inquebrantable

Recuerdo que antes de convertirme en mamá, escuchaba a muchas mujeres decir que la relación con su hija siempre era la más fuerte. Eso no quiere decir que si tienes hijos varones, no vaya a haber una buena relación. Se trata más bien de un vínculo especial, eso lo aprendí en el momento en que se empezó a crear un vínculo entre mi hija y yo.

Relaciones sociales

Investigué al respecto, porque me parecía muy sorprendente todo lo que pasa cuando te conviertes en mamá de una niña. Investigadores estadounidenses realizaron estudios en los que llegaron a la conclusión de que todas las relaciones familiares son importantes. Sin embargo, el vínculo entre la madre y la hija es el más poderoso que hay. Los investigadores analizaron todas las relaciones de familia por separado. El objetivo era conocer por qué y cómo se transmiten las patologías entre familiares. Con todo lo investigado se concluyó que el lazo más fuerte siempre será entre mamá y su pequeña.

Tengo dos experiencias

La primera experiencia de la que puedo hablar, es respecto al vínculo que hay entre mi madre y yo. Recuerdo que cuando era pequeña, tenía más afinidad hacia papá; sin embargo, eso no era impedimento para que disfrutara cada momento con mamá. Conforme fui creciendo, más me acercaba a mi madre y a pesar de los distanciamientos que llegamos a tener, siempre estuvimos juntas. En esos momentos pensaba que eso se debía a que somos mujeres. Creía que nuestra afinidad se daba porque las dos tenemos cuerpos similares, pasamos por sucesos que son “cosa de mujeres”.

Segunda experiencia

Ahora que me he convertido en mamá, he comprendido de una manera diferente el vínculo entre mi hija y yo. Desde el momento en que supe que estaba embarazada, fui la más feliz del mundo. Deseaba con muchas ansias tener una niña y le hablaba cuando estaba en mi vientre. Recuerdo perfecto que la respuesta de mi bebé desde adentro, era distinta cuando le hablaba yo a cuando le hablaba alguien más. Fue así durante todo el embarazo, hasta que ella nació. Al verla, supe que había valido tanto la espera. Cuando por fin la acuné en mis brazos tuve una sensación que no puedo explicar, pero que solo siento cuando estoy con ella.

Tiene lógica

De acuerdo a la investigación de Estados Unidos, las relaciones entre cada miembro de la familia son diferentes. En el caso de las madres y las hijas, su anatomía es similar en una parte del cerebro, justo en la que gobiernan las emociones. Debido a eso, la transmisión del esquema emocional es muy fuerte. Además, hay identificación y comprensión de las emociones que a largo plazo generan confianza.

El vínculo entre mi hija y yo

A pesar de que los años que he estado con mi hija son pocos, puedo decir que han sido muy gratificantes. La comunicación que existe entre nosotras es única e inigualable. Muchas veces nos entendemos sin siquiera decir una palabra, y podemos hablar de varios temas sin problema alguno. Soy muy afortunada de ser mamá de esa hermosa criatura que es mi compañera de vida.

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