Llámame “loca”, yo lo llamo “vivir con pasión”

En más de una ocasión me han llamado “loca”. Se sorprenden tanto por la forma en que vivo, que en lugar de respetarla optan por llamarme de esta manera. Creo que pocas personas reconocen que la forma en la que vivo es atrevida, sin ataduras, aún con miedo nada me detiene. Eso, es “vivir con pasión”. Sabiendo que cada día es único y no debo desaprovechar las oportunidades que se me presentan.

Fácil pero complejo

Ahora que te cuento esto, parece asunto fácil, pero la verdad es que me ha costado algunos años aprenderlo. Recuerdo que cuando pasé por una mala racha, maldecía a la vida. Me sentía tan enojada, que sólo me enfocaba en eso. Sin embargo, poco a poco he ido aprendiendo que todo sirve de aprendizaje y depende de cómo lo mire, para saber cómo tomarlo para mi vida.

Soy una “loca”, ¿y?

Cuando era pequeña y me atrevía a hacer algo que iba en contra de las reglas de los maestros, me llamaban “loca”. Si había algo que mi mamá decía y yo optaba por seguir mi instinto, me llamaban “loca”. Al tener pareja, yo les decía que cada uno era libre de decidir qué hacíamos con nuestro tiempo. No era obligatorio estar pegados como muégano todo el día, igual me llamaban “loca”. Es impresionante ver la forma en la que la sociedad te mira cuando haces algo que no va de acuerdo a sus estándares. Me parece gracioso ver la forma en que te describen o se dirigen a ti por el simple hecho de querer ser tú.

“Vivir con pasión”

A todo eso que algunos llaman locura, yo lo llamo “vivir con pasión”. Por todas las experiencias que he tenido, he aprendido que la vida es una y qué mejor que aprovechar cada instante que te da. Muchas veces escuchamos eso, de nuestra familia, amigos o incluso en los anuncios motivacionales. Decirlo es fácil, pero a veces se nos olvida hacerlo. Hay que recordar que entre el dicho y el hecho hay un gran trecho. De nada sirve que lo andes pregonando todos los días, si no haces algo para que sea realidad.

Vive, sólo hazlo

Muchas veces tenemos todo a nuestro alrededor y no nos damos cuenta del gran tesoro que poseemos. A veces le damos más peso a esas cosas que nos hacen daño. También nos importa más el qué dirán, que lo que nos hace felices a nosotros. Si algo he aprendido es: sé feliz tú con lo que te hace feliz. De vez en cuando no tiene nada de malo ser un poco egoísta, al contrario. Es necesario para poder obtener la paz y tranquilidad que tanto buscas. Si te la pasas preocupada por complacer a todo mundo: 1) no lo conseguirás y 2) serás infeliz por el resto de tu vida.

¿Qué estás esperando para hacerlo?

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