Cómo lidiar con una madre sobreprotectora sin morir en el intento

Solo las chicas que han tenido padres sobreprotectores podrán entenderlo. Vivir con una madre sobreprotectora lo cambia absolutamente todo y aunque existen grados de sobreprotección, al final lo que importa es que encuentres la forma de salir de esa situación. Nunca he sido madre, pero el día que lo sea hay muchas cosas que pretendo no hacer con mi hija. No es que mi madre haya sido la peor, la verdad es que reconozco su gran amor incondicional. No obstante, sin quererlo las personas con este comportamiento, acaban frenando el crecimiento de los demás por culpa de su ego y su propia vulnerabilidad.

Cómo reconocí que estaba sobreprotegida

Cuando era más pequeña todos mis compañeros se divertían haciéndome bullying por la cantidad de ropa que yo traía encima. Y en realidad, hasta yo misma me quería hacer bullying. Cuando hacía frío parecía que yo iba a acampar dada la cantidad de mallas térmicas, playeras y suéteres que traía. Por si fuera poco, esta cantidad de ropa me hacía ver de lo más regordeta, cuando yo en realidad era muy delgada. Este fue quizás el primer indicio que tuve conscientemente de la sobreprotección de mi madre. Ningún niño a mi alrededor estaba tan “cuidado” como yo lo estaba. A muy temprana edad, me di cuenta de que estaba en mí no convertirme en una miedosa y una inútil.

El daño de la sobreprotección

Con los años fui aprendiéndolo todo de mi condición. Pues ciertamente hay que vislumbrar que en la mente de una madre de la generación de la mía, darlo todo por sus hijos era lo “socialmente correcto”. No obstante, la protección de más a los hijos es un grave veneno. Ya que:

  • Le quitas la capacidad a tu hijo de ser autosuficiente. No lo dejas cumplir con obligaciones que debería de tener y a su vez las asumes por él. Por ejemplo: la mamá que le hace la tarea al chiquito porque es domingo y ya tiene sueño el angelito.
  • Le das de más. Muchas mamás aseguran: “pero es mi hijo, le tengo que dar todo”. Darle todo a tus hijos no es nada sano, ya que no lo dejas crecer ni esforzarse. La mamá que no deja trabajar al adolescente porque “le vaya a pasar algo” y termina dándole dinero para apaciguarlo.
  • La sobreprotección es el mejor veneno para destruir los sueños y metas de la persona a la que intentas proteger.

Cuando te das cuenta de que estás sobreprotegida, lo más importante es salir de la situación cuanto antes. Estas son algunas cosas que a mí me han ayudado con los años.

No te tientes el corazón por los sentimientos de la persona que sobreprotege

Muchas mamás al ver que sus hijos se están saliendo del capullo donde los tienen “seguros” se espantan. Ante esta acción reaccionan de mala forma angustiándose  y si eres lo suficientemente débil para caer en su juego y ceder por no lastimar sus sentimientos, nunca vas a poder avanzar. Arriésgate, sal y toma el reto. Quizá te caigas y te rompas la cara, pero al final de eso se trata esta vida: de aprender.

Si te sirve la experiencia, yo nunca había dormido fuera de casa y a mis 25 años, conocí a un chico maravilloso que me invitó a quedarme con él. Sin pensarlo, salí de casa avisándole a mis padres que me quedaría con una amiga. Mi madre pretendía marcarme cada 30 minutos. Después de la segunda llamada no tuve opción: apagué mi celular y llegué al día siguiente a casa. Claro que hay formas más civilizadas de manejarlo, pero en ese punto yo sabía que si seguía contestando probablemente acabaría regresando a casa.

Deja que el miedo te domine

Personalmente, a mí me sigue costando mucho trabajo no dejar que mi inseguridad me domine. Esta inseguridad lamentablemente la estimuló esa persona sobreprotectora, al no verte como una persona capaz. Cada vez que sientas miedo al salir, tomar una decisión o incluso al pensar en un reto diferente respira y repítete las veces que sean necesarias “yo puedo”. Si no lo crees, el miedo seguirá atormentándote.

Si nunca has tenido el placer de una responsabilidad

Hay de sobreprotección a sobreprotección y aunque la mía no fue tan grave, he conocido personas cercanas a mí que sigue siendo vestidos por su mamá. Chicas que no saben hacer ni un sándwich o a las que llevan y recogen del trabajo todos los días. Afortunadamente ninguno es mi caso.

Sin embargo, en alguna ocasión una muy querida amiga que sufría de esto con su madre y padre llegó llorando conmigo. Al salir de la carrera su padre insistía en acompañarla a sus entrevistas de trabajo y no solo eso. El papá entraba a negociar el sueldo de su querida hija. Obviamente, después de rechazo tras rechazo por fin logró que sus padres no se metieran en las decisiones laborales que hacía. Así que toma una responsabilidad, la de ser tú y ver por ti. No lo dudes, tu familia te ama, pero a veces el amor también se equivoca y debes ser tú la que tome la rienda para comenzar a despegar.

Tener una madre sobreprotectora no es lo peor que te puede pasar en la vida, es solo un reto más que debes asumir.  Autosabotearte nunca es la respuesta, simplemente reconoce que tienes un problema y resuélvelo.

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