Levante la mano quien tuvo un amor platónico y cuéntenme cómo lo superaron

Recuerdo perfecto la primera vez que me enamoré, porque lo hice con locura descomunal. El primer chico que me gustó, se convirtió en un amor platónico en el que mantuve una gran ilusión por seis años. El primer amor suele ser de lo más platónico. ¿Te acuerdas de tu amor platónico?

Me llegó directo al corazón

Yo no sé si a todas les haya pasado igual con su primer amor, pero yo pude sentir cómo cupido me flechó: me llegó como un golpe al corazón. Entré a una escuela nueva, el primer día iba muy emocionada por conocer gente diferente e ir a un colegio tan bonita. Justo cuando pasé por la puerta del salón vi a este chico alto, de tez pálida y ojos negros realmente expresivos. Me enamoré. Estar junto a él para mí era señal de taquicardia. Podía oler su loción hasta del otro lado del salón y mis ojos lo encontraban en el patio lleno de gente.

Mi amor platónico

Completamente platónico, ya que el chico ni siquiera se había dado cuenta de mi existencia. Hasta ese momento claro. Después de los primeros meses en la escuela, todas mis amigas sabían que yo moría de amor por este chico. Incluso la maestra de literatura lo sabía, después de quitarme mi cuaderno de dibujo durante la clase. Lo único que podía anotar en ese momento era el nombre del niño que me gustaba con los típicos corazoncitos adornándolo. Me convertí en una experta en caligrafía, después de repetir planas y planas de su nombre. Siento pena por el pobre adolescente asustado después de que mi valentía salió a la luz.

El consejo de una amiga

Como toda buena adolescente, lo que decía mi mejor amiga era regla de oro. Así que se me hizo fácil seguir el consejo de mandarle un cartita. ¿Qué podía pasar? Desde ese momento todos los amigos de este chico me conocían como la “acosadora”. Viendo hacia atrás, me gustaría recuperar esa valentía, pues no solo escribí una carta de amor, sino alrededor de 45. Yo las iba depositando en su mochila, o locker y también en los bolsillos de su chamarra de gimnasia. Mi primer gran amor fue simplemente platónico, ya que el chico huía como un hámster asustado cada vez que me veía.

Dejé de enviarle cartas

Pasó el tiempo, unos tres años aproximadamente, lo que duro la secundaria. Entonces tuve un cambio radical de imagen y comencé la preparatoria como una nueva yo. En ese momento aún veía a este chico como mi amor platónico. Era el chico de mis sueños, idealizado en cada aspecto. Recuerdo cómo disfrutaba verlo cada vez que pasaba frente al salón, y aunque me causaba conflicto que él no me quisiera de la forma en la que yo lo quería, nunca hice un gran drama al respecto. De hecho, logré que mi primer beso me lo diera él.

Mi primer beso

Por si alguien tiene duda de lo que puede hacer una chica por amor, tuve la osadía de invitar a sus amigos a una fiesta de Halloween en la que propuse el juego de la botella. Mi mente maquiavélica lo tenía todo planeado y así sucedió. Nunca había besado a ningún chico antes. Fue un beso terriblemente corto para mí y seguramente demasiado largo para él. Después de lo sucedido fuimos la burla del salón durante varias semanas. Con este chico aprendí que los amores platónicos te provocan locura, te hacen soñar muy alto y siempre se quedan contigo. Este amor platónico imposible quedó en mi memoria como una de las historias más extremas. Estas solo fueron algunas de las pocas locuras que hice por conseguir su atención. Por estar cerca de él me convertí en capitana del equipo de voley ball, me ricé el cabello cuando me enteré que le gustaban las chicas con ese estilo de peinado e hice mil locuras más.

El final del amor platónico

Con el paso del tiempo me di cuenta de que me había enamorado de una ilusión. Aunque conocía a este chico a medias por estar con él todo el día en el salón, no hablé con el más de dos veces durante la secundaria. Desapegarme de su imagen perfecta me costó mucho trabajo. Hasta que varios chicos comenzaron a andar detrás de mí. Entonces tuve mis primeros novios y con ellos aprendí que lo que sentía por mi amor platónico era solo una ilusión. Y cuando ya no quieres algo, el destino hace de las suyas.

En los últimos años

Yo seguía disfrutando ver de lejos a este chico, pues al fin y al cabo ver no cuesta nada. Entonces comencé a notar que este chico que antes me huía comenzó a acercarse a mí de formas muy discretas. La verdad es que varias personas me aseguraban que la situación se había volteado y ahora era él quien moría por mí. Sin embargo, él nunca hizo nada concreto al respecto. Así que se acabó la escuela y con ella nuestro contacto. Jamás lo he visto de nuevo, pero él quedó en mi memoria como una de las mejores partes de toda mi vida.

Este video te puede gustar