Lecciones aprendidas tras salir con muchos patanes y machitos

No es que haya salido con medio mundo, pero sí he tenido bastantes experiencias que preferiría olvidar. Un aspecto positivo de haber salido con patanes y machitos son las lecciones que eso me ha dejado. Cada una de esas malas experiencias me han ayudado a delimitar lo que quiero, y no solo de mí, sino de las personas que comparten mi vida, ya sean parejas o amigos.

Me, myself and I

Más que el título de una canción de Beyoncé, es un mantra que debes aprenderte. Como mujeres en ocasiones se nos enseña a entregarnos a los demás de forma desmedida. Se espera de nosotras amor, comprensión, perdón y fidelidad incondicionales. No es malo amar de forma total y honesta, lo malo es dejarse lastimar en nombre de ese amor. Perder de vista tus prioridades y convertir las de otros en las tuyas. Está mal hacer o dejar de hacer ciertas cosas para conseguir afecto o aceptación. Esta fue una de las lecciones más grandes que aprendí tras salir con patanes y machitos.

Quien te ama, encuentra la forma

Excusas hay muchas, unas más convincentes y originales que otras, pero al final, excusas. Cuando realmente amas a alguien, haces hasta lo imposible por estar con esa persona; más en aquellos momentos en los que te necesita. No importa si es con una llamada, un mensaje o inclusive un detalle. El punto es que lo único que hace falta para estar en la vida de alguien es quererlo y, obviamente, que la otra persona lo quiera.

I do what I want

Lo peor que puede ocurrir en una relación es tener que dar explicaciones de lo que haces o no. Se supone que un noviazgo es un lugar seguro y de confianza en el que eres libre de ser tú sin inhibiciones. Sin embargo, no siempre es así. En una ocasión salí con un chico que siempre que podía decía algo malo acerca de mi carrera. Más adelante salí con otro sujeto que cuestionaba mi forma de vestir. Inclusive conocí a uno que se quejaba de los lugares a los que yo iba o lo que hacía durante esas salidas. Nadie tiene derecho a decirnos eso, ni nosotras podemos coartar la libertad de los demás. Somos mujeres adultas, responsables de nuestra vida en todos los aspectos. Por ello podemos hacer lo que queramos mientras no lastimemos a alguien más.

No necesitas a un hombre para estar bien

Una de las mejores lecciones que puede dejarte una ruptura es la sensación de autosuficiencia. Es cierto que recién has terminado la relación sientes que todo se acaba. Quizá también percibas un vacío que no quiere irse. No obstante, esa sensación no perdura. Tras un tiempo sola te das cuenta de que la única persona que realmente necesitas es a ti. Por ello comienzas a procurarte más. Asimismo, dejas de exponerte a situaciones que te lastiman de diferentes maneras,  incluidas relaciones en las que no se te valora o respeta.

¿Tú has salido con patanes y machitos?

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