Le bajé el date a mi amiga y ahora no me habla, ¡pero yo no hice nada!

Pues ahí tienen que una mis mejores amigas andaba en medio depresión. Llevaba como un año soltera, pero aún no superaba del todo a su ex. En uno de esos intrépidos cambios del destino, un chico nuevo llegó a su oficina. Mi amiga comenzó a tener una relación bastante estrecha con este chico. En fin, te voy a contar cómo le bajé el date.

La amiga ¿o algo más?

 

En la cenita de chisme que tenemos cada dos semanas el grupito de amigas, nos contó todo acerca de este chico. La vimos muy feliz y obviamente a nos dio muchísimo gusto por ella. Pasamos la cenita como de costumbre, hasta que al final al llegar al coche me abordó. Quería que la acompañará a una fiesta el fin de semana donde iba a estar él. Claro que acepté de inmediato. Volviendo atrás pude evitarme todo el drama y quedarme viendo películas en Netflix.

Llegamos a la dichosa fiesta

La verdad es que llevo buen rato soltera y sí me puse guapa para salir. Uno nunca sabe qué  va a encontrar en esas fiestas de oficina. Cuando llegamos mi amiga desapareció de mi vista buscando a una de sus amigas de la oficina. Me quedé sola un buen rato y la verdad es que no soy muy buena socializando. Así que decidí buscar una bebida en la barra mientras mi amiga regresaba.

En la barra me abordó un chico

Ni guapo ni mal parecido en realidad. Platiqué con él durante una hora más o menos. y luego comenzamos a bailar. Mi amiga había desaparecido de la faz de la Tierra. Yo la buscaba con la mirada desde que este chico apareció. Pero la verdad no quise alarmarme, pues mi amiga suele hacer eso. El chico constantemente volteaba cuando yo lo hacía. Me preguntó si estaba buscando a alguien y le conté que mi amiga no aparecía. Él me dijo que era nuevo y no conocía a mucha gente pero que le enseñara una foto.

La reconoció al instante

Me dijo: “Ah claro, es mi compañerita, se sienta al lado de mí. Es super buena onda”, acto seguido me acompañó a buscarla. Paréntesis en mi mente hice changuitos para que este no fuera el chico del que tanto nos había hablado mi amiga, pues a pesar de contarnos santo y seña nunca nos enseñó una foto de él. De repente apareció, en la cocina. Resulta que una chica de la oficina que se dice maquillista la atrapó para darle un poco más de glow a su look. Cuando llegué seguida de Jorge, la carita de mi amiga se desinfló. Se me quedó viendo con una cara de perrito abandonado y en ese momento descubrí que efectivamente él era.

Me comporté como la más inaccesible

A partir de ese segundo comencé a actuar super inaccesible con el chico, puse a mi amiga delante de él muchas veces en la noche. Dirigí toda la atención hacia ella y traté de alejarme. Fuimos al baño y mi amiga estaba muy enojada, me reclamó por venir en vestido y maquillada. En ese momento me sentí muy mal, realmente a mi amiga le gustaba mucho este chico y él  pasó toda la fiesta atrás de mi. Fue simplemente horrible. Tuvimos una pequeña pelea en el baño. Al final yo no tenía la culpa de venir con vestido y maquillada eso es lo que toda mujer normal hace cuando va a una fiesta. Me fui de la fiesta después de que me me reclamó por bajarle el date.

El berrinche

Claro que me dolió dejar a mi amiga, sus palabras y su ataque. Le bajé el date a mi amiga sin querer, pero en realidad no hice nada que cualquier persona normal no hubiese hecho. Al final, este chico consiguió mi FB y claro que le decliné la solicitud de amistad. Ahora todas las chicas de su oficina me ven como la peor de las traidoras.

Lo único que me queda de esta experiencia es que no sé si ella es realmente mi amiga.

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