Las razones por las que adoro a mi suegra

Pensaras que tal vez estoy un poco loca, pero en realidad, y con mucha honestidad lo digo, sí quiero a mi suegra. La conocí de forma oficial, dos años después de comenzar a salir con mi novio, Oscar. Solo conocía su voz, y cuando la conocí fue un momento muy bochornoso. Resulta que un día, cayó de sorpresa en el departamento de mi novio y le urgía pasar al baño. Existía un pequeños inconveniente, yo me estaba duchando. Oscar me dijo que tenía problemas médicos, por lo que no podía aguantarse mucho. Así que mientras estaba en la regadera ella paso al sanitario, solo la cortina del baño nos separaba. Escuché cuando dijo: “Buenas tardes, señorita. Una disculpa pero no me puedo aguantar mucho”. Desde adentro solo contesté: “No se preocupe”. Oso total.  Debo decir que Oscar sí conocía a mis papás y me acompañaba a las reuniones familiares, pero era muy reservado con respecto a su familia. Me sorprendió cuando me comentó que su mamá nos había invitado a una posada. Dije que sí, incluso estrené ropa para lucir muy bien.

Detallista

El día llegó y estaba muy nerviosa porque no sabía qué esperar. A su mamá le encanta hacer intercambios en diciembre. Obvio yo no estaba incluida, pero cuando todos tenía su regalo se acercó a mí y me entregó una cajita: “No sabía qué comprarte, espero que te guste”, dijo. Abrí la caja y vi unos aretes de perlitas. Sin conocerme me compró un obsequio. Es un amor mi suegra, pues cada vez que hay alguna festividad, como en las Fiestas Patrias, manda hacer capirotada porque sabe que me encanta. Me regaló un reloj  en mi último cumpleaños y una bolsa para mi maquillaje, porque dice que siempre me voy maquillando en el coche.

Cero entrometida

Mi suegra siempre ha sido muy respetuosa de la relación que Oscar y yo tenemos. Cuando va a la casa jamás anda  husmeado si está limpia. Ella llega se sienta y platica. Nunca me ha cuestionado por qué no le lavo la ropa de su hijo, pues Oscar le manda de vez en cuando sus camisas. Tengo amigas a quienes su suegra las cuestiona hasta porque trabajan. Incluso, cuando comemos ella se ofrece a lavar los trastes. “Tú ya cocinaste. Ahora, yo lavo los platos. Ve a sentarte”, me dice.

Buena abuela

Yo no tengo hijos con Oscar, pero el sí de su anterior relación. Y es una abuela que adora a su nieto. Cada vez que el pequeño entra a clases le compra una mochila o unos tenis. Si saca buenas calificaciones le compra una chamarra o algún detalle.  En ocasiones, nos visita en fin de semana, y si el niño está con nosotros, le da su domingo. Le digo a Oscar que su mamá es encantadora. Él voltea, se me queda viendo y me dice: “Ahorita que ya está grande, porque era bien cabrona con nosotros. Nos pegaba, por eso le escondía el cinturón”.  Solo me río porque no puedo creer lo que me cuenta.

Cero tacaña

Cada vez que mi suegra nos invita a comer, ella paga. No deja que nosotros aportemos ni la mitad de la cuenta, si acaso dejamos la propina. Siempre dice: “Yo los invité, yo pago”. Después de la comida, nos lleva a comprar un café y ella también paga. Es una mujer que disfruta de su vida y de su familia. Ama mucho a sus hijos. Me sorprende que luego de tener casi 20 años de divorciada tenga una relación maravillosa con el papá de Oscar. En cada reunión familiar el señor está porque ella lo invita, le sirve de comer, lo acompaña al médico. La verdad es que mi suegra tiene un gran corazón.

¿Cómo es tu suegra contigo?

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