Las chicas que aman a los perros, jamás entenderán esto de los mininos

Tengo muchas amigas que aman a los perros y otras tantas que prefieren a los gatos. Hasta hace unos años, yo era de la idea de que los perros son los mejores animales de compañía. ¡Ups! Luego de un tiempo, parece que he cambiado de parecer. He compartido experiencias con ambas especies, pero (y a riesgo de que los perritos no me perdonen) opto por escoger a los gatos. Mis amigas que aman a los perros dicen que eso no es posible. Aseguran que los perros son fieles, te protegen en todo momento y son la mejor mascota. La verdad, no puedo negar que son increíbles animalitos y muy fieles. Sin embargo, los gatos me han enseñado mucho, de la vida y de todo. Por eso decidí escribir esto, pensando en mis amigas que jamás comprenderán eso mientras no tengan un gato en lugar de perro.

Hay que ganarse su cariño

Si algo he aprendido de los gatos, es que ellos no ruegan por amor. Más bien tú eres quien lo busca y pides un poco de su atención. Ellos simplemente andan por ahí, rodando y cuando sienten que ya es el momento se acercan a ti y dejan que les demuestres tu amor, por unos cuantos segundos. Es más, si de plano no se llevan contigo, se irán de casa sin más ni más. Mis amigas que aman a los perros, viven la experiencia contraria, pues sus mascotas siempre están ahí con la disposición de recibir una caricia o una palabra de amor.

“Atrapa la pelota”

Los perros son grandiosos para jugar, para salir al parque y distraerse un rato en compañía. Con los gatos jamás pasará eso. Al menos ellos no te traerán la pelota de vuelta si tú se las lanzas. Lo que sí, les encanta perseguir juguetes de cuerda, láseres o cualquier cordón. Cada uno tiene una forma peculiar de divertirse y eso es lo importante.

Verdadero honor dejar que toques su barriga

He encontrado muchos memes que parecen graciosos, sobre las zonas permitidas o prohibidas para acariciar a un gato. Parece chiste, pero tienen mucho de verdad. La zona más aceptable es la cabeza o tras las orejas. El pescuezo también funciona, pero de ahí para abajo cada vez vamos entrando en una zona roja. ¡Peligro, peligro! Sus panzas son tentadoras, y si tu gato deja que le toques su barriguita, eres alguien muy importante para él. Los gatos saben que su panza es zona vulnerable y pocas veces dejan que accedamos a ella. A diferencia de los perritos, que son felices si los apapachas todo el día por todas partes.

Ellos son quienes te eligen

Recuerdo que cuando mi gato llegó a mi vida, yo me sentía bien y él se sintió bien. Al menos eso creía yo, pues no sabía mucho de los gatos. Como tenía contacto con la mujer que rescató a esos gatitos, le platicaba y enseñaba videos del gatito. Ella me dijo que él se había sentido cómodo conmigo, pues había casos en los que le hablaban las personas diciéndole que los gatitos se escondían y no querían salir para nada. O que lloraban demasiado porque no se sentían a gusto en ese lugar.

Parecen una masa aguadita

Mis amigas que aman a los perros, los ven correr, brincar o echarse patas arriba, pero jamás verán que sus mascotas se metan a un pequeño recipiente y como por obra de magia quepan. Incluso, en el recipiente que apostarías que no cabe, entran los gatos. Los perros son divertidos, pachoncitos, pero no son tan flexibles como los gatos.

Limpian tu casa de fantasmas

Seguro has escuchado que las chinguiñas de los perros les ayudan a ver almas del más allá. Incluso hay quienes dicen que si tú te las pones en tus ojos, también podrías ver a los fantasmas. Puede ser un punto a favor de los perros, pero los gatos sin necesidad de chinguiña alguna los ven y gracias a su energía limpian el ambiente de la mala energía y los entes.

Las cajas no son basura

Si le das a un perro una caja, no pensará ni dos minutos para deshacerla. Más tardarías en escogerle una caja linda para que se meta, que lo que tardarías en cerrar y abrir tus ojos y ver todo echo trizas. Sin embargo, los gatos aman las cajas de tal forma que así sea la caja más pequeña, ellos buscarán la forma de entrar.

Este video te puede gustar