La vida es como un armario: si no haces espacio, no cabe lo nuevo

¿Has pensado en lo que se acumula en tu habitación cuando no haces espacio? Conforme vas creciendo la talla de tu ropa va cambiando y eso implica que tengas que comprar nuevas prendas. Lo mismo sucede cuando cambian las temporadas y salen las nuevas tendencias. ¿Qué pasaría si siguieras comprando y comprando pero jamás te deshaces de nada? Claro llegaría un momento en el que ya no puedes guardar nada más. Igual ocurre en las relaciones afectuosas.

¡Se acaba el espacio!

Exacto, cuando no nos deshacemos de ninguna de las posesiones que vamos adquiriendo, va quedando menos espacio. Lo mismo sucede con nuestra vida, somos buenos para acumular y acumular objetos durante nuestra vida. Es curioso, pues incluso nos adueñamos de algunos que no nos pertenecen. El problema es que los seres humanos tendemos a acumular. Somos seres emocionales y todo lo que vamos obteniendo en la vida, lo guardamos “por si acaso”. A todo le damos valor más allá de lo que significa materialmente. Incluso con la ropa, si subimos un poco de peso guardamos las prendas “para cuando nos vuelvan a quedar”. Hay que ser honestas, pues a veces empezamos a hacer otras cosas y nos olvidamos de esos propósitos que en algún momento hicimos, como “voy a bajar de peso”.

El estado emocional influye

Si eso hacemos con la ropa, imagina lo que sucede con las cosas que en algún momento recibimos de nuestros amores. Sin importar si ha sido uno, dos, o más todos nos han dado un obsequio. Así sea algo pequeño o muy grande, lo guardamos. Una carta, una prenda, un peluche, algo de joyería o cualquier otro detalle. Sí, aunque lo neguemos, tenemos guardado uno que otro regalito por ahí. El problema es que incluso aunque pase el tiempo y tengamos otra pareja, no queremos deshacernos de nada. Si de algo me he dado cuenta es que conservar tantos objetos evita que puedan llegar cosas o personas nuevas a tu vida.

Si no haces espacio…

Tomando la referencia del clóset lleno de ropa y zapatos, cuando ves algo nuevo en el aparador, piensas cuál es la mejor forma de llevarlo. Compras las prendas que viste y unas cuantas que se atraviesan en tu camino. Llegas a casa y al querer guardarlas en el clóset te das cuenta de que no caben. Para que pueda entrar lo nuevo debes sacar lo viejo, ¿no? Lo mismo sucede en la vida, no podemos dejar en nuestro corazón lo que ya se ha ido para no volver. Es necesario cada cierto tiempo hacer limpieza para que lo nuevo pueda entrar. Muchas veces la vida nos da señales, pero por estar enfocadas en el pasado no vemos las nuevas oportunidades.

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