La vez que casi me cacha mi papá en pleno acto; ¡qué pena!

Pues yo estaba en la universidad y andaba de novia con un chico muy guapo. Llevábamos tres añitos de relación y contando. Era un chico encantador, aunque ciertamente a mi papá nunca le hizo gracia que yo anduviera con Mariano, él era bastante celoso. Por tanto, yo procuraba llegar a casa a horas prudentes para que me permitiera seguir saliendo con él. 

Un día salimos de fiesta

Esta fue de las últimas veces que le pedí a mis padres permiso para salir. Estaba punto de terminar la universidad y de irme a hacer la especialidad a otro país. Mariano y yo salimos a festejar haber pasado el semestre con excelentes calificaciones. Fue una noche maravillosa: fuimos a cenar y después nos vimos con algunos amigos de la carrera en un bar cerca de casa de Mariano. Finalmente, fuimos a bailar, y a eso de las 12 de la noche le pedí a mi novio que regresáramos a casa, pues al otro día me iba de fin de semana con mis padres y no quería regaños por llegar de madrugada.

Salimos del antro y nos dirigimos a mi casa

Él estacionó el coche al lado de un árbol, pues como había fiesta en la cuadra los lugares estaban ocupado. Bajé del coche y me despedí de Mariano. Él, como siempre, esperó a ver que entrara en casa, pero esta vez la puerta tenía seguro por dentro. Se me hizo muy extraño puesto que mi padre, tan celoso como era, se quedaba despierto a esperarnos a mi hermana menor y a mí cuando salíamos. Toqué el timbre un par de veces pero nadie atendió. Estaba haciendo algo de fresco por lo que regresé al coche. Mariano me pasó su celular para marcar a casa. En ese momento no iba a perder la oportunidad de estar un ratito más a solas con él, después de todo, la puerta estaba cerrada y no tenía forma de entrar a casa.

Dentro del coche

Dentro del coche las cosas comenzaron a calentarse. Después de un par de besos las ventanas del coche estaban comenzando a empañarse. Nadie daba señales de vida dentro de mi casa, así que bajamos los respaldos del frente para tener más espacio. Mi novio estaba más que emocionado con la experiencia y yo ni siquiera lo estaba pensando. Me dejé llevar y como traía un bonito vestido las cosas estaban más sencillas. Me subí en él y la acción comenzó. Pero las cosas nunca salen como uno quiere, justo cuando estábamos más apasionados. Salió mi papá gritando desde la calle y atravesando los arbustos del jardín hacia el patio trasero. Mi casa tenía dos entradas y a una de ellas se podía acceder por un pasillo del patio que llevaba hacia atrás de la casa. No sé por qué, pero no se me ocurrió revisar si la reja del pasillo estaba abierta ¡y qué bueno que no lo hice!

En un movimiento ninja

Me baje de mi novio, no supe ni cómo. Cuando lo miré, él ya estaba con el pantalón cerrado y una cara de susto colosal. Enseguida vi a mi hermana menor agarrando lo que parecían ser sus pantalones, entró en la casa prendió la luz de la sala y después la de su cuarto. Su novio salió corriendo del pasillo hacia la calle perseguido por mi papá. Por un momento me espanté, dos segundos después, mi novio y yo nos mirábamos con cara de: “Nooo… ¿y ahora? Mi papá regresó minutos después con mi madre detrás de él. Entraron en la casa sin siquiera notar el coche de mi novio estacionado fuera de casa. Esperé unos minutos y decidí entrar a casa.

¿Que pasó?

Pues la vecina invitó a mis padres a partir un pastel de cumpleaños. Así que ambos se entretuvieron allá platicando. Al momento de regresar no nos vieron, porque mi pequeña hermana estaba teniendo acción en pleno pasillo con el novio. A lo lejos mi padre los vio, y para cacharlos en el acto pasó sobre los arbustos. Mi madre venía bastante atrás, porque se quedó esperando por un pedazo de pastel para llevar a casa. Entonces mi padre se adelantó porque sabía que ambas llegaríamos mas o menos a esa hora. La regañiza le tocó a mi hermana, y yo dormí riéndome.

 

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