La triste historia de cómo casi le rompo allí a mi pareja… ¡ups!

Les voy a contar el peor susto que he tenido en la intimidad con mi pareja. Chicas, ¡aguas!, puede sonar de lo más gracioso, pero una fractura de pene es super dolorosa. Además, en la mayoría de los casos los chicos que las sufren no van al médico, claro que eso puede producir problemas mayores… Pues aquí les va la historia de como casi le rompo allí a mi pareja.

Mi pareja y yo estábamos recién casados

Resulta que no pudimos irnos de luna de miel después de la boda, porque mi marido tenía un importante viaje de negocios que no podía dejar de lado, y yo, una cantidad infame de trabajo que tampoco podía abandonar. Por lo tanto, decidimos guardarnos un poco las ganas hasta dos semanas después de la boda para que fuera un fin más excitante. Durante su viaje estuvimos picándonos el uno al otro a través de mensajitos y de algunas locuras que hace uno por celular cuando está enamorada. El caso es que cuando él regresó, la cosa estaba que ardía.

Prepare todo para una noche romántica

Realmente ya llevaba cuatro años de novios con mi marido;  ya habíamos hecho y desecho cuanto queríamos. Y aún así, ese día para mí era algo muy especial: iba a ser la oficial. El inicio de una hermosa vida sexual con mi marido. Como si fuera chica puberta, decidí hacer un montón de preparativos para el regreso de mi pareja. Pedí una cena riquísima, limpié toda la casa, la decoré y compré un montón de velas. Lencería por supuesto y varias fresas con chocolate. Yo tenía la escena de amor perfecta puesta. A las 8 de la noche, mi marido regresó del aeropuerto en un taxi. Desde que subió al avión yo lo había estado “toreando” y, la verdad, nunca pensé que esa noche mágica iba a acabar en el hospital.

Se nos fue de las manos

En cuanto mi marido entró por la puerta, me di cuenta de que no íbamos a cenar. Al llegar,  comenzamos a besarnos desenfrenadamente, entre tirones y mordidas y besos. Tiramos parte de la cena que se encontraba en la mesa y en un dos por tres ya estábamos en la habitación. Mi marido tenía unas ganas como pocas veces lo había visto. Iba delicioso hasta que decidimos cambiar de posición y en eso se escucho literalmente un “crack”. Yo creí que habíamos roto un lápiz o alguna cosa que se había quedado en el edredón. Pero no, mi marido solo se me quedo viendo un poco asustado y me dijo: “¡Auch!”.

¡Auch!… Eso fue todo

Su cara de desconcierto duró unos dos segundo pero no se detuvo ante nada. El siguió lo más duro y rápido que pudo hasta dejarme sin aliento. Cuando por fin acabamos, su cara se puso de un rojo tomate y le salieron dos lágrimas de los ojos. Yo no sabía qué diablos estaba pasando. En mi cabeza mi marido estaba llorando de felicidad. Fue hasta que soltó un pequeño grito ahogado que me dije a mí misma: “Mí misma: esto no se ve nada bien ya se lo rompiste”. Enseguida relacioné el sonidos del crack con la cara de mi marido y corrí por unos pants para ponerle encima. Salimos de la casa como almas que lleva el diablo.

Todo va a estar bien

Cuando nos atendió el doctor y vio la cara de dolor y aletargo de mi marido, le dijo: “No te preocupes, todo va a estar bien”. Mi marido no podía ni hablar, solo le salía una que otra lagrimita. Y yo estaba más roja que un tomate explicándole al doctor lo que había pasado. Afortunadamente, una enfermera ya había llegado y le había colocado a mi marido algo de hielo sobre el miembro que estaba curvado hacia un lado. El doctor le administró varios medicamentos y nos dijo que esa había sido una fractura leve y no requeriría cirugía.

La lección de esta excelente y mala noche de sexo es: chicas, tengan cuidado cuando estén arriba de su pareja. Aprendan de mi experiencia y cómo le rompí el miembro a mi pareja. Hagan caso si en una de esas suena un “crack” y corran de inmediato al hospital.

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