La relaci√≥n con tus hijos debe estar basada en el respeto para ser exitosa ūüĎ©‚ÄćūüĎß‚Äćūü϶

En cualquier relaci√≥n, ll√°mese familiar o amorosa, el respeto es la clave del √©xito. Si dentro de una relaci√≥n no existe, no se forma un v√≠nculo s√≥lido y saludable. En el aspecto maternal, si no hay respeto de la madre a los hijos y viceversa, se da√Īa esa convivencia.

Siempre ense√Īa

Muchas veces los hijos pueden llegar a sacarnos de nuestras casillas. Lo primero que hacemos es dar gritos y castigos, en lugar de controlarnos. O por el lado contrario, nos quedamos en shock y no sabemos c√≥mo manejar el problema. Si aprendemos a controlar nuestras emociones de manera positiva, ellos tambi√©n lo har√°n. Recuerda que los ni√Īos aprenden m√°s de las acciones que de las palabras.

Cómo se logra el respeto

Lo principal para ganarnos el respeto de nuestros hijos es prestarles atención. Para ello hay que entender las situaciones por las que pasa de acuerdo a sus necesidades y edad. Además, es preciso platicar sobre cómo fue su día y las emociones que experimentó. Si se tienen estas actitudes con los hijos, el respeto y todos los valores serán recíprocos.

Establece normas dentro del hogar

Para que exista respeto entre todos los miembros de una familia deben marcarse normas para una convivencia sana. Lo primordial es que t√ļ seas quien respete, de primera instancia, las normas y reglas. Si aprendes a asumirlas, ense√Īar√°s a tus hijos a respetarlas y a seguirlas sin querer imponerles nada. Adem√°s, debe haber coherencia entre tus acciones y tus actitudes.

Aprende a decir “NO”

A veces es demasiado complicado decirle”no” a un ni√Īo, pero hay ocasiones en las que es necesario. Debes aceptar y cumplir el rol que te corresponde, de madre, no de mejor amiga. No muestres miedo ante las reacciones de molestia, frustraci√≥n o llanto que puedan presentar. Tienes que ser firme, ense√Īa disciplina y respeto, pero no impongas a la fuerza nada. Con estas actitudes le mandas el mensaje de que lo amas y te interesa lo que le pasa.

Lo que NO debes hacer

  • No grites ni conviertas la conversaci√≥n en una pelea.
  • Tampoco levantes el tono de tu voz (no te dar√° m√°s autoridad ni respeto).
  • Procura no reaccionar con violencia a la violencia. Ens√©√Īale que hay maneras respetuosas de resolver los problemas.

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