La razón por la que dejé a mi novio plantado en el altar

Cuando nos invitan a una boda lo primero que pensamos es “¡qué bonito!” El amor se siente en el aire y es por eso que nunca esperarías que la novia deje al novio plantado en el altar. Pero sí ocurre. El compromiso de pasar toda una vida con la otra persona nunca debe ser tomado a  la ligera. Finalmente, las razones que llevaron a una amiga muy cercana a dejar al novio plantado en el altar le dejó una lección a todos. Y es que en estos tiempos en que la mujer ya tiene más poder sobre su vida se vuelven cada vez más frecuente las palabras “no acepto”.

La razón por la que mi amiga plantó a su novio en el altar

 

A grandes rasgos, el noviazgo de mi amiga fue uno de los muchos que por fuera se ven estables y de ensueño. A pesar de lo que puedan opinar otras personas sobre la situación, sé de primera mano que la estabilidad en una pareja no siempre quiere decir que sean felices. Simplemente es un estilo de vida que se adopta después de encontrarle las virtudes y defectos a tu pareja. El punto es que la relación amorosa de mi amiga no era ni buena ni mala. Quizá se veía algunas veces como el ideal en la foto. Sin embargo, para las amigas más cercanas era la fórmula perfecta de los matrimonios en los años 60. O sea algo falso, en realidad…

Llegó la propuesta

Debo decir que no fue una gran sorpresa cuando mi amiga llegó a presumirnos el anillo en su dedo con un hermoso diamante. Todas nos sentimos felices y orgullosas de ella, pues sabíamos que ese era su sueño. Su novio nunca fue una mala persona, pero los rasgos de una pareja dependiente se veían en la relación. Ella nunca salía sin él a reuniones, ni se animaba a dejar el celular en la cena de las amigas. Y no sé muy bien por qué pasó, pero el día que mi amiga recibió su anillo tuve la triste sensación de que su boda no iba a llegar.

Las cosas del destino

Obviamente como buen amiga, nunca le dije nada. Y gracias a Dios no tuve que hacerlo, fue el novio quien hizo cambiar de parecer a mi amiga. El costoso anillo desapareció del mapa un día de la forma más casual del mundo. Ella mortificada lo buscó por todos lados sin éxito. Esto enfureció de una forma espectacular al novio. Y no es que se pusiera violento, pero mi amiga nunca lo había visto así de descortés. Pasaron las semanas de preparativos para la boda y en un juego del destino encontró su anillo en el lugar más tonto del mundo. Como suele ocurrir con las cosas perdidas, apareció cuando menos lo esperaba.

Llego el día de la boda

Todas las damas nos arreglamos con mucha ilusión. El día comenzó con algunos apuros, pero la novia no hizo aspavientos como es usual en una mujer nerviosa. De hecho, hasta donde recuerdo, lo único extraño en ella era la expresión con la que miraba el vestido. Pasaron algunas horas y llegó la esperada misa. El padre preguntó si aceptaba al novio y mi amiga contestó con un rotundo “NO”. No puedo llegar a describir la expresión de asombro del padre, el desconcierto del novio y la cantidad de emociones que rondaban a los espectadores. El cura volvió a preguntar. Y fue cuando mi amiga le explicó que ella no podía casarse con alguien que le dio tanta importancia a algo material por encima de sus sentimientos. La historia del anillo fue conocida con lujo de detalle por todos, incluyendo a la familia del novio. Lo dejó plantado.

El shock

Claro que no fue la ceremonia que esperábamos. Finalmente, no hubo reconciliación y, por tanto, la familia del novio se excluyó del resto de las reservaciones. No fue nada sencillo para la novia dejar ir el sueño que por tanto tiempo había tejido en su mente. Sin embargo, después del llanto, creo que ella nunca había tenido algo tan claro en la mente. Cuántas veces más vas a esperar a que otra persona sea la dueña de tus sueños y a qué precio. La verdad se asoma de muchas formas y de manera constante. Somos responsables de elegir nuestro camino, incluso si dejamos de ver lo que tenemos de frente

De hecho, el anillo solo fue la gota que derramó el vaso que ya tanto tiempo llevaba lleno. La lección fue dura pero estoy segura de que el futuro le deparará una vida maravillosa. Después de una relación de esta índole, lo único que queda es mejorar en la que sigue. Y tal vez un día de estos mi amiga encuentre al hombre de sus sueños.

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