La primera carta de amor que hice en mi vida

¿Te acuerdas de la primera cartita de amor que le hiciste a un chico que te gustaba? Yo sí, y puedo decirte que era la carta más ridícula de esta vida. Las cosas que hacemos por amor cuando estamos adolescentes son desmedidas, ridículas pero memorables. El chico al que le mandé la cartita con calcomanías de dinosaurios, después de un tiempo se convirtió en mi novio durante cuatro años.

La historia

Tenía alrededor de 12 o 13 años y este chico era mayor que yo por 2 años. Era el galán del momento y traía mi mente volando muy pero muy alto. El primer amor siempre llega a ser un tanto obsesivo. El chico no tenía ni idea de quién era yo. Básicamente me seguía vistiendo con ropa de Barbie y tenía el cabello en colitas y trenzas que estaban de moda en ese momento. Era una niña bastante normal, con muy altas notas en el colegio y hasta pertenecía a la escolta. Aun así, a sus ojos yo era invisible. Entonces decidí hacer algo al respecto.

La carta de dinosaurios

Siguiendo el loco consejo de una amiga, le escribí una cartita de amor en la que me describí como la chica de la mochila rosa y las banditas de colores. Describí todo de mí: lo que me gustaba y lo que no. De hecho, hasta tuve el atrevimiento de decirle que no entendía por qué no me había visto antes en el cole, ya que yo era la niña más bonita de 5º grado. Para terminar mi cartita decidí pegarle algunas calcomanías de dinosaurios porque… pues era niño. Le puse un poquito de perfume y brillantina.

La misión de la carta

Entonces llegamos al cole y esperé a que fuera la hora del descanso para meterme a su salón y colocar la cartita en su mochila. Claro que también le dejé un dulce. Lo logré sin tantos problemas y así fue como pasé el resto de la tarde con un nudo en el estómago. Esperaba que al día siguiente, este chico llegará a mi salón a declararme su amor. Cosa que evidentemente no pasó. Al día siguiente lo único que recibí fueron risitas tontas de su bolita de amigos y el chico que me gustaba se ocultaba por los rincones para no verme. Con el corazón chiquito lloré un par de días y pasó mucho tiempo para que volviéramos a tocar el tema.

Entonces llegamos a los 15

Tenía 15 años y me convertí en la chica soñada por muchos niños. Y aunque tenía filas de pretendientes, mi vista seguía puesta en él. Comencé a salir a fiestas con chicos del colegio y un buen día lo encontré en una. Bailamos toda la noche y al final ocurrió por fin lo que yo siempre había soñado. Se me acercó y me besó. A la semana ya tenía el novio que yo quería. Fue la época más dulce y romántica de toda mi vida. En realidad, el chico que me despreció unos años atrás se había convertido en un caballero. Nuestra relación fue tan buena que duramos 4 años y cachito. Él me decía Chica Dinosaurio.

La historia de amor acabó

Claro que acabó mi noviazgo, aunque no puedo arrepentirme de nada. Esa fue mi primera historia de amor, la cartita de dinosaurios que me llevó, años después, al chico que me gustaba. En el lapso hice todo lo que una niña de esa edad podía hacer: soñar, escribir su nombre en mi cuaderno y tomar las fotos del anuario de la escuela para tenerlas en mi cartera de Kitty.

El primer amor siempre es dulce, ¿te acuerdas del primer niño que te gustó?

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