La otra cara de tener hijos: nada es como lo pintan

“Tener hijos es algo hermoso”, blah, blah, blah. Es algo que escucharás muchas veces a lo largo de tu vida. Sin duda, los hijos son un gran regalo de la vida. Lo malo es que pocas veces, quienes ya son padres, te hablan sobre la realidad. En la calle o en las películas es común ver escenas de amor entre los padres y sus hijos. Si quieres conocer la otra cara de la maternidad, sigue leyendo.

Llevar al bebé a tu cama, a ver si duerme más

Dormir a un bebé parece ser algo sencillo, pero no siempre lo es. A veces, cuando el bebé siente que lo sueltas, de manera inmediata se levanta. Recuerdo que cuando veía que mi bebé dormía, era como recibir un rayo divino. A lo lejos escuchaba el “aleluya” y casi podía respirar la libertad para hacer otras cosas. Lo malo es que cuando dejaba al bebé en su cuna, parecía que tenía sensores que detectaban que lo estaba soltando. Casi de manera inmediata despertaba y comenzaba a llorar. Tardaba en cerrar sus ojos, como si tuviera la sospecha de que le soltaría de nuevo.

Revisar el pañal para asegurarte que no está sucio

Crees que en ningún momento tendrás que hacerlo, pues parece algo obvio. La realidad es que, a veces, los bebés desprenden un desagradable olor, pero se trata sólo de los gases que su cuerpo elimina. Para saber si es preciso cambiar el pañal, tendrás que revisarlo.

Emocionarte en cada uno de sus festivales

Las fibras más profundas de la mujer menos sensible se remueven al ver a su retoño en sus festivales escolares. Aunque se tratara de su primer festival, en el que no hace nada, ya estás con las lágrimas derramadas. Conforme crece, las lágrimas se incrementan al ver que ya baila, canta, salta y dice “te amo, mami”.

El miedo se intensifica

Cuando se trata solo de ti, haces y deshaces con la consciencia de que toda consecuencia recae solo en ti. Ya con hijos, la cosa es diferente, pues ya no se trata solo de ti. Debes ver por alguien más, que por algunos años está indefenso. Incluso de la cosa más insignificante, puedes sentir miedo. No está mal, tu instinto ahora es diferente y no tienes que sentir culpa por ello.

¿En qué momento creció tanto?

Aunque ves a tu pequeño día con día, hay momentos en los que ves un gran cambio de un día para otro. Un día lo ves como tu lindo retoño y al otro parece ser ya un ser completamente indiferente. Así de rápido pasa el tiempo, ¡créeme!

Silencio no significa nada bueno

Antes de tener hijos, el silencio significa paz y tranquilidad. Una vez que tienes hijos, sabes que el silencio tiene otra cara. Ahora, cada vez que todo está en paz, indica que tu retoño está haciendo algo que puede no ser tan bueno. ¿Verdad?

Tus hijos tienen más vida social que tú

Increíble, pero antes de ser mamá, podías salir a cualquier compromiso sin problema alguno. De día, de noche, a cualquier hora podías andar donde quisieras. Una vez con hijos, eso deja de ser así por diferentes razones. Lo más curioso es que ahora quien tiene más compromisos es tu retoño. Hay fiestas de amiguitos de la escuela, o de vecinos y familiares. Llega un momento en el que te sorprende cómo cambian las cosas.

Oler sus pies se vuelve un placer culposo

A ojos de los demás, oler a tu bebé, incluso cuando no está bañado, resulta asqueroso. Pensaba que yo era la única que disfrutaba oler los pies de mi retoño, pero ya comprobé que no. Es un placer culposo que muchos padres disfrutamos.

Disfrutas más que ellos sus regalos navideños

Cuando llega la época de Navidad y Reyes Magos, haces hasta lo imposible por conseguir el regalo perfecto para tu hijo. Dedicas días a buscarlo y sabes que vale la pena la inversión. Lo gracioso es que a la hora de abrir los regalos, tú eres la más emocionada. Tu pequeño se enfoca en disfrutar la envoltura y no el regalo como tal. ¡Vaya sorpresa!

Salir sola es un verdadero respiro

Salir con los niños es divertido, pero a veces angustiante. Ya no puedes andar por la vida con tanta tranquilidad. Ahora no se trata solo de cuidar de ti, sino de alguien más. Por eso, cuando puedes escaparte sola, es un gran respiro. No te sientas mal si lo haces, al contrario, es algo que necesitas de vez en cuando por salud mental.

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