A la mala comprendí que no debía compartir a mi mascota

Cuando has estado en una relación de muchos años sueles pensar que nunca va a terminarse. Por ello comienzas diversos proyectos con tu pareja tanto a largo como a corto plazo. Por ejemplo, mi ex y yo teníamos un perro juntos al que quería con mi vida. Sin embargo, al separarnos estuve  apunto de perder su custodia para siempre. A  la mala comprendí que hay cosas que es mejor no compartir.

Cuando el pequeño llegó a nuestras vidas

Mi chico y yo teníamos casi cinco años de novios, por lo que planeábamos vivir juntos cuando yo terminara mi carrera. En consecuencia, se nos hizo fácil comprar un perro pues desde hace tiempo queríamos tener un pitbull. Lo planeamos durante meses hasta que un día el llegó con el cachorro. Al inicio el pequeño se quedaba en la casa de mi ex por lo que él lo cuidaba la mayo parte del tiempo. Sin embargo, yo me lo llevaba los fines de semana y a veces iba a verlo entre semana. Durante un tiempo nos mantuvimos bien de esa forma pues ambos estábamos bien.

Los problemas comenzaron cuando…

No todo fue miel sobre hojuelas, además nuestra relación siempre estaba en un constante vaivén pues por días éramos inseparables, pero por otros no queríamos estar cerca. En consecuencia, si cuando peleábamos yo tenía al perro, entonces él no podía verlo y viceversa. Incluso, a veces, peleábamos porque uno de los dos pasaba mucho tiempo con la mascota y el otro no.

Cada uno malcriaba a  nuestro perrito

Cuando tienes una mascota, ésta refleja tanto tus malos como buenos hábitos mediante su conducta. Por ejemplo: en mi casa no dejaban que el perro subiera en los sillones o que mordiera los objetos. En cambio, en casa de mi ex parecía que hasta se podía subir a la mesa sin que le dijeran algo. Otra situación extraña era que cuando el perrito se quedaba conmigo, podía dormir en mi cama o por lo menos dentro de la casa. No obstante, en casa de él tenía que quedarse en un cuarto fuera de la casa, por lo que a menudo terminaba enfermándose. En consecuencia nos peleábamos en distintas ocasiones pues me parecía una irresponsabilidad imperdonable.

Es más difícil terminar la relación

Lo peor sucedió cuando terminamos nuestra relación. Además del drama que implica terminar una relación de años, estaba nuestra mascota. En general ninguno de los dos tenía el tiempo suficiente para cuidarla, por la escuela o por el trabajo. Además, regalarla no era la mejor opción ya que era muy malcriado y muchas personas le tenían miedo por ser pitbull. Para solucionarlo, me lo quedé por un tiempo, pero cuando comencé mi primer trabajo, todo se vino abajo. No tenía tiempo para nada, mucho menos para cuidar a mi mascota. En mi casa lo cuidaban, pero no era suficiente. Al final se lo di a mi ex, pues él tenía más tiempo para cuidarlo. Por una parte fue una buena decisión, pero por otra… Nos veíamos de nuevo por nuestro perro, pero entendí a la mala que no era lo más adecuado, pues terminábamos peleando.

Cómo terminaron las cosas

Esto sucedió un par de meses hasta que en verdad les dije adiós a ambos. Terminé con mi novio y le pedí que cuidara bien de nuestra mascota. Ya no he visto a mi mascota y sé no que no lo haré de nuevo. Obviamente me dolió y cuando pienso en ello me pongo triste. No obstante, a la mala descubrí que fue lo mejor para todos.

¿Tú has aprendido algo a la mala?

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