Ser la madrastra en tu relación

Actualmente es muy común encontrar a tu media naranja divorciado y con hijos. Y no es que eso sea malo, pero sin duda ser madrastra traerá retos extra a su relación. No es que vayas a dejar de quererlo por sus hijos, pero sin duda los tienes que tomar en cuenta en la ecuación. Y obviamente nunca lo podrás hacer escoger entre ellos y tú porque los escogerá a ellos sin duda.

El reto

El reto de ser la madrastra es que aparte de tener una relación con tu pareja, cultivarás una relación con sus hijos. Muchas veces sentirás cariño por ellos al mismo tiempo que te quedas al margen de su educación o disciplina, porque las decisiones las toman sus papás. Aunque tu pareja escuche tus sugerencias, es casi seguro que a la mamá no le hagan nada de gracia. El mejor consejo que podemos darte es que los trates como te gustaría que él trate a sus futuros hijos. Es la manera perfecta de desarrollar cariño hacia ellos sin perder la paciencia.

Cómo cuidar tu relación en el proceso

Al igual que con los hijos propios, no debes permitir que su cuidado interfiera con tu relación de pareja. Sé considerada; recuerda que él sólo puede verlos algunos fines de semana y, sin duda, querrá aprovechar ese tiempo. Así que planea con anticipación sus citas como pareja y las actividades con las que aprovecharán el fin de semana. Procura sacarle jugo a ese tiempo y facilita la convivencia entre todos. El resto de la semana es para ustedes dos, así que no dudes en sacarle provecho.

El respeto

Muchas veces, la transición a tener una madrastra no es nada fácil para los niños. Así que es muy probable que no quieran obedecerte, pero tú no debes perder la paciencia. No es tu responsabilidad criarlos, así que no tiene caso pretender que son tuyos. Sin embargo, es necesario que te respeten y tu pareja debe encargarse de ello. Debe darte tu lugar y no puede pedirte que los disciplines. Después de un divorcio, muchos padres tratan de hacerse amigos de sus hijos y nunca quieren llamarles la atención. Puede ser porque se sientan culpables por el dolor que el divorcio causó o porque tienen tan poco tiempo con sus hijos que definitivamente no quieren pasarlo peleando. No obstante, es necesario recordar que la formación de sus hijos bien vale una pelea y que si él no lo hace, nadie lo va a hacer por él.

Poner límites

Los hijos de tu pareja no deben volverse tema de discordia. Por lo tanto, es necesario que desde antes de conocerlos o pasar a recogerlos se sienten a hablar libremente de sus preocupaciones y estrategias para tratar con ellos. Si él pone límites claros es más fácil que tú sepas cuándo intervenir; así te sentirás más tranquila al tratarlos.

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