La infidelidad que salvó mi matrimonio

Una voz dentro de mi sabía que no debía de hacerlo que estaba haciendo, ni sentir lo bien que se sentían sus manos en mi cadera. Pero aún así me deje llevar. Sabía que iba directo a cometer una infidelidad después de 10 años de casada.

En ese momento no sabía que la decisión que estaba tomando, la traición a la unión más sagrada. Iba a ser el acto que salvara mi matrimonio después.

Mi matrimonio comenzó a mis 21 años, todos decían que era un gran error y que en algún momento acabaríamos divorciandonos. Finalmente el estaba estudiando para ser doctor y yo tenía el sueño de convertirme en una escritora. Contra viento y marea nos casamos a la edad de 21 años, ambos acabamos nuestras carreras y mientras que estábamos muy ocupados con nuestro crecimiento profesional, dedicábamos todo lo que podíamos a nuestra relación. La verdad es que no fue nada sencillo, tener a un hombre durante su internado. Mientras yo me paseaba de un lado al otro conociendo gente influyente, mi marido parecía un vampiro que no podía salir de la cama las pocas veces que tocaba la cama en casa.

Durante mucho tiempo sentí como un sacrificio lo que en realidad era una gran aptitud que teníamos como pareja. Seguirnos teniendo, aun cuando cada uno tenía la mira en su crecimiento profesional. Aunque en esos años me sentí desdichada. A la edad de 28 años, tuve una aventura.

Porque las parejas cometen infidelidad.

Una aventura que cambiaría muchas cosas en mi vida

Conocí a este chico en una comida con amigas, estaban festejando su cumpleaños y yo había llegado ahí acompañada de una compañera de trabajo. Este hombre encantador me saco a bailar y en medio de la fiesta la electricidad en mi cuerpo era simplemente impresionante. Un hombre educado, encantador y con un gran interés en conocer todo de mi. El no se parecía en nada a mi marido.

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La primera vez que lo besé, sentí que el era mi camino a la felicidad. Pase de verlo por cuestiones sociales de trabajo a pasar un par de noches a su lado. Aprovechando mis viajes de negocio al que el o yo le acompañaba. El era espontaneo, tan carismático y tan atento. Recibí muchas atenciones; era el hombre que mandaba comida para asegurarse de que yo recordará comer. El chico que mandaba flores sin ningún motivo aparente.

Lamentablemente cuando estas siendo infiel hay muchas cosas que no puedes hacer socialmente. Al principio puede ser excitante, pero no pasara mucho para que ambas personas se den cuenta de lo mal que están haciendo las cosas.

Vivir rodeada de mentiras es lo peor

Confesarle a tus amigas que le estas siendo infiel a tu esposo, aunque aún lo amas. Es como firmar una carta diciendo que eres el mismísimo demonio. Después de un año con la infidelidad, estaba lista para divorciarme. No tenía ningún sentido seguir sintiéndome culpable.Era algo impresionante que a pesar de que ya casi se cumplía el año de mi infidelidad, mi marido no se había dado cuenta de nada. Por años sufrí la batalla de no tener la atención de mi esposo, y por fin me daba cuenta que esa batalla ya la había perdido.

Cómo superar un divorcio sin morir en el intento.

Pedí el divorcio a mi esposo

El me preguntó si había alguién más y yo le respondí que en efecto había alguién más. Pero esa no era la razón por la que quería el divorcio. Hablamos durante horas, lloramos juntos y nos acostamos como siempre. Al día siguiente recibí una llamada de mi esposo desde el hospital, decía que seguro había sido una pesadilla, que no podía creer que quisiera el divorcio. Días después el salio de la casa y yo sentí mucho alivio. Pase algunos meses más completamente sola en casa, lidiando con mis emociones. A veces mi amante llegaba a casa a consolarme y otras tantas era solo yo. Un día al ir por la calle me encontré con mi ex – esposo y ambos nos echamos a llorar.

El amor que mi amante me enseño durante los meses de la infidelidad

Me hizo darme cuenta que en realidad quería tener a mi esposo en mi vida. Comenzamos de a poco, cortejandonos de nuevo. En ese tiempo tuve que aceptar a mi esposo tal cual era. El hombre dentro del hospital, con el tiempo que tenía destinado pata nuestra relación. Termine la relación con mi amante y ahora somos buenos amigos, de esos que se pueden tomar un café sin miedo en la calle. La relación con mi esposo volvió a florecer.

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