La factura de ser una mamá sacrificada

Dicen que nadie te enseña a ser madre y esa para mí es una verdad absoluta. Sin embargo, estoy en contra de este terrible pensamiento que ha regido la vida de tantas mujeres en generaciones anteriores a mí. Me refiero a que en años pasados el sacrificio era el sinónimo de buena mamá. Lo veo en los ojos de mi abuela y, con tristeza, a veces en los de mi madre.

¿Qué es una buena madre?

Yo puedo decir que tengo una excelente madre. Siempre estuvo a mi lado apoyándome con sus muchos defectos. Ella me cuidó a su manera, me enseñó muchas cosas y ha luchado contra muchos de sus patrones para ser una mejor mujer. Ser mamá no es nada sencillo. Nadie tiene una madre perfecta, eso es un hecho. Cada chica tiene su forma muy particular de convertirse en mamá. Sin embargo, algunas mujeres viven su maternidad de una forma tan sacrificada, que terminan creando resentimientos que duran el resto de su vida. Me entristece ver cómo la generación de mi madre y aún más la de mi abuela, lo dieron todo por un montón de hijos, esperando que esa vida que dieron les retribuyera algo a cambio. Para mi abuelita, ser madre fue un gran sacrificio. Sé que no puedo cambiar su forma de pensar, es algo que viene de la educación. Sin embargo, cuando yo llegue a ser mamá, estoy segura de que no quiero vivir mi maternidad de esa forma.

Un hijo nunca está en deuda con sus padres

Para mí es muy claro: ser madre es una decisión que no debes tomar porque te sientes sola, incompleta, o porque necesitas a alguien que te cuide cuando seas mayor. Un hijo es un sacrificio, claro porque le tienes que dar todo tu amor y cuidado hasta que sea responsable de su persona. Sin embargo, un hijo no le debe nada a su madre por traerlo al mundo y criarlo. Ser madre es una decisión, de dejar algo de sí misma en este mundo. Es cierto que como madre vas a desvelarte, a descuidar algunas áreas de tu vida, pero eso no tiene que definir por completo tu existencia. Es decisión de cada mujer la forma en la que toma su maternidad. La “deuda” que tienen los hijos es algo impagable. Solo lo podrán pagar cuando ellos tengan sus propios hijos. Es un ciclo natural de la vida que nada tiene que ver con deudas.

¿Dónde queda tu amor propio?

Muchas mujeres pierden su identidad al ser madres. El amor propio no es tan común, aunque debería. Es por eso que muchas mujeres vuelcan todos sus conflictos emocionales sobre sus hijos. Son estas mujeres las que dicen que ser mamá es un sacrificio total. Para mí, elegir ser madre es un acto de amor, altruismo puro, pues tus hijos jamás te van a devolver ni el sueño, ni los años, ni las angustias que sufriste. No tienen por qué. Por eso, ser madre debe ser una decisión tan bien pensada.

Chantaje y manipulación

Ser una mamá sacrificada no es parte de mis planes. Me gustaría ser una madre completamente independiente y fuerte emocionalmente. Una madre que no tenga que recurrir a los típicos chantajes: “es que nunca me hablas” o “¿quién me va a cuidar?”. Para mí, estas acciones deben venir del alma, no como un chantaje. Deben salir de un gran agradecimiento. Recurrir a estos chantajes emocionales no es la solución para llamar la atención de los hijos.

Ser madre sí es un sacrificio, pero no tiene que ser la excusa para dejar de ser tú misma, o de luchar, trabajar y querer más. Las mamás que ofrecen a sus hijos e hijas la visión de una mujer fuerte y trabajadora suelen tener vidas más estables y metas más grandes.

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