La carga mental está terminando con tu vida

Si vives en pareja y eres de las mujeres que están al pendiente de todo, seguramente padeces este mal. Es muy común que quienes ya tenemos nuestra propia familia y queremos desarrollarnos en el ámbito profesional y personal, tengamos una carga mental que poco a poco va hundiéndonos y cambiando nuestra forma de ser.

¿Qué es la carga mental?

Imagina que tu casa es una empresa. En este caso, tú serías la jefa y tu pareja tu subordinado. Tú, como jefa, coordinas absolutamente todo lo que hay que hacer en su espacio de trabajo; tu pareja, es decir, tu subordinado, se limita solamente a ejecutar lo que le pides. Pero este subordinado no tiene gran iniciativa, así que además de decirle lo que hay que hacer, debes también asegurarte de que lo haga, que termine la actividad y al mismo tiempo encargarte de hacer las actividades que te corresponden. Esto es lo que el feminismo conoce como carga mental. Se debe a que las mujeres estamos programadas para ser las líderes dentro de nuestras casas; por otra parte, los varones comúnmente son relegados a la categoría de “ayudante”. De esta manera, no pueden ser responsables de lo que sucede dentro del espacio en el que viven.

Un ejemplo cotidiano

Para ponerlo más claro, toma nota de esta situación. Tú y tu esposo han decidido hacer una pequeña reunión con sus amigos en casa. Para eso, comienzan a preparar la cena, y a planear los juegos para la velada. Y mientras están en eso, tu esposo te pregunta si debe picar las verduras y cómo hacerlo; si hay que poner la vajilla en la mesa e incluso si necesitas que te ayude con algo más, ¿cierto? Es decir, la mayoría del tiempo tú eres la coordinadora y él se convierte en tu ayudante.

¿Y cuál es el problema con ser la coordinadora?

Claro, coordinar no es ningún problema. Como dijimos antes, es algo con lo que nos programan desde que somos niñas. El verdadero conflicto es que planear, organizar y resolver las necesidades de una casa es un trabajo duro que requiere de tiempo completo; y que esta actividad como coordinadora del hogar se asume prácticamente en solitario. Lo peor no es que sea un trabajo arduo, sino que es invisible. Ojo: no estamos diciendo que nuestras parejas no hagan nada y todas las tareas domésticas nos queden solamente a nosotras. Lo que se está estableciendo es que están dejándonos a nosotras la responsabilidad de que esas tareas se lleven a cabo. No nos están negando su “ayuda”, nos están dando el trabajo de “jefas”.

¿Aún no queda lo suficientemente claro?

Todo esto está bien establecido en nuestras vidas. Por ejemplo, cuando una mujer da a luz, la incapacidad que le da la ley es de 84 días. En este lapso la mujer no solo debe recuperarse del parto, también tiene que dedicar ese tiempo a preocuparse por la vida, salud y bienestar del recién nacido durante las 24 horas del día. Ella se hace cargo de alimentarlo, dormirlo, bañarlo, vestirlo, cambiarle el pañal y calmar sus llantos la mayoría de las veces. Claro, eso es natural, ya que es ella quien pasa más tiempo con él.

Para el padre es diferente

Para el padre la situación es distinta. La ley le da solamente cinco días de licencia por paternidad. En este tiempo, los hombres prácticamente apenas tienen tiempo de estar en el hospital con su familia e ir a la tienda a comprar algunas de las cosas necesarias para la madre y el bebé. El varón regresa a su trabajo, mientras que la mujer lo hará después de 84 días. Cuando ambos estén de vuelta a su vida laboral para la mujer será más sencillo seguir asumiendo la carga mental sola, que tratar de establecer una repartición de tareas justa y responsable para ambos.

Lo mejor para las relaciones sería que ambas partes reflexionaran al respecto y crearan un ambiente en donde los dos sean responsables, ¿o tú qué opinas?

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