Jamás he celebrado un 14 de febrero y nunca me ha faltado hacerlo

Ya pasó el 14 de febrero y con él todo el bullicio que se hace con esta fecha. Muchas parejas tuvieron una cita romántica, otras se pelearon por la falta de la misma. Algunas más se deprimieron porque no tuvieron con quien pasar ese día. Sin embargo, y si te soy honesta, es un día como cualquier otro. No creo que celebrar esté mal, pero sí pienso que no es necesario festejarlo. Yo jamás lo he hecho y me ha servido mucho. Te cuento un poco más…

Mis primeros días de San Valentín…

Recuerdo que desde pequeña me desesperaba pensar en el Día de San Valentín. La maestra siempre organizaba un intercambio de regalos para festejar. No tenía nada de malo, pero al final siempre me tocaba algún compañero al que no le hablaba o me caía gordo. En consecuencia, me daba una flojera impresionante buscar algún obsequio para alguien al quien no conocía. Además, yo compraba un regalo y hacía una tarjeta bonita para esa persona, pero ella siempre tiraba la tarjeta, por lo que me traumé un poco. En consecuencia, comencé a entender que ese tipo de cosas sólo se le dan a una persona especial.

Cuando te rompen el corazón en ese día

Para empeorar el de por sí triste escenario, cuando iba en la secundaria comenzaba todo el tema del amor de pareja para mí. En ese entonces tenía un noviecito al que quería mucho. Podría decirse que fue mi primer amor. Por tanto, todo era nuevo para mí, el tema de salir con alguien, lo que se supone debes hacer a esa edad, tomarse de las manos o no.  En verdad no tenía experiencia y estaba perdida. Por eso, cuando llegó el 14 de febrero no sabía que era obligatorio llevarle un regalo. En consecuencia mi noviecito llegó con un regalo y yo sólo lo agradecí. Al parecer, ¡le molestó tanto que me cortó!

Lo que se siente jamás celebrarlo

Después de ello aprendí que las personas suelen darle mucha importancia a cosas que no lo merecen. En ese sentido muchas personas que quejaban porque no les regalaban algo o no tenían una cita especial. Sin embargo, sus parejas siempre estaban cuando ellos lo necesitaban sin excusas. Al parecer, les importaba más recibir un obsequio. Así mismo, me daba mucha risa ver a las personas que engañaban a su pareja llenarla de regalos. Todo ello me hizo aprender que el amor se celebra y cuida de otra forma no con obsequios que significan nada.

La verdadera forma de celebrar el amor

Con mi actual pareja evitamos celebrar ese día, preferimos vernos y hacer algo relajado en casa. Puede ser ver una película, intentar jugar videojuegos o simplemente comprar alguna chuchería y pasar el rato. Ambos sabemos que los obsequios o celebraciones forzadas no son necesarias. Lo mejor es estar siempre para el otro, escucharlo y apoyarlo en todo momento. Además, a diario tienes una oportunidad de darle un presente a tu pareja sin más motivo que el amor que le tienes. Bueno, no piensen que soy un Grinch del San Valentín, simplemente a mí me ha funcionado de esa forma.

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