Ir al gym con tu pareja: ¿sí o no?

Una relación se trata de compartir  y experimentar distintas emociones, buenas y malas. Además de hacer planes, y como en mi caso, que estos sean a largo plazo. Mi novio y yo comenzamos a notar que estábamos subiendo de peso, algo normal cuando se está enamorado, según la ciencia. Sin embargo, creímos pertinente que era el momento de perder esos kilitos de más que estábamos adquiriendo. Así que nos dimos a la tarea de investigar y encontramos un gimnasio bueno y accesible. Nos inscribimos y comenzamos con mucho actitud. Al principio no fui consciente de lo que significaba ir al gym con tu pareja. Acá las ventajas y las desventajas de ejercitarse con tu novio o esposo.

Pasar tiempo juntos

Una de las razones por las que decidimos ir al gimnasio en pareja fue para pasar tiempo juntos, además de quemar las calorías. Vimos el plan de la clases y  analizamos cuáles nos gustaban a ambos. Eso es un punto importante: llegar a acuerdos de qué clases podemos tomar juntos. Él descartó las de baile porque tiene dos pies izquierdos y yo las de contacto, como el box. Los ejercicios funcionales era la mejor opción, pues fortaleceríamos nuestros músculos y obtendríamos condición física. Se los recomiendo mucho.

Ánimo mutuo

La verdad es que llega un momento en que la flojera comienza presentarse… Es inevitable. Sin embargo, el ir al gym en pareja puede ser muy beneficioso porque ambos nos animábamos. Cuando uno empieza a flaquear y no quiere ir ejercitarse, el otro sale para motivar. Y esto también aplica a la hora de hacer los movimientos en la clases.

Presión innecesaria

El cuerpo de los hombres y mujeres es diferentes, por supuesto que cada uno tiene cualidades excepcionales. Esto lo digo porque tiene que ver con la desventaja que observé de ir en pareja al gym. Cuando decidimos cambiar de ejercicios para que nuestro cuerpo no se acostumbrara, probamos ejercicios con pesas. Él por obvias razones tiene la capacidad de cargar más peso, pero yo no. Entonces la presión por parte de él comenzó, sé que lo hacía porque sabe que lo puedo lograr. Sin embargo, cada uno debe ir a su tiempo. En lugar de relajarme, me estresaba más que me dijera que le pusiera más peso a la prensa.

Celos

Otra desventaja fue que los celos salieron a la luz, aunque no en un grado extremo. En el gimnasio siempre hay hombre y mujeres con muy buen cuerpo y no puedes dejar de verlos. Eso nos pasó a ambos y los reclamos se hicieron presentes. Yo soy de las personas que le sonríe todo el tiempo y a todo mundo, y pues  un día le sonreí a un chico del gimnasio, no de forma de coqueta sino amable. Mi novio se puso muy celoso. Ahora, en varias ocasiones lo he cachado vigilando con quien hablo. Algo incómodo para hacer ejercicio.


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