Incluso en la cuarentena (aunque parezca que no haces nada y eres feliz de estar en casa) necesitas un respiro

Los primeros días de encierro me parecían una maravilla. Poder pasar más tiempo con mi familia, hacer pausas entre mi trabajo y realizar otras actividades que me gustan. Estar sentada en mi sillón, viendo una serie y luego continuar con mi trabajo. Sí, todo parecía ser perfecto, pero la realidad es completamente diferente. Han pasado más de dos semanas de no tener contacto humano y sí, debo decir que eso estaba comenzando a afectarme. Luego de varios días opté por darme un respiro, vaya que lo necesitaba.

Mi cabeza se vuelve loca

Al paso de unos días, ya no me hallaba, me sentía incompleta, diferente. No entendía qué era lo que estaba pasando conmigo. Sólo comencé a sentirme mal y parecía que había perdido las ganas. Aunque estaba trabajando en la comodidad de mi casa, había algo que ya no estaba bien. Opté por reajustar mi horario para intercalar algunas actividades de desestrés entre mi rutina de trabajo. Pero eso no era suficiente, pues aún así me sentía mal.

¿Qué está pasando?

Por más que buscara reacomodar mi rutina, las cosas no mejoraban y eso me preocupó. Tuve que hablar con mi terapeuta para que me ayudara. Sentí que me estaba volviendo loca y la verdad eso me asustaba. Mi terapeuta me dijo que tal vez se debía al encierro que hemos estado experimentando. En este momento ya no era suficiente reorganizar la rutina. Ella me sugirió que debía tomarme un respiro, pero de manera literal.

Un respiro siempre será necesario

Hice caso a la recomendación y aunque sabía que no saldría de casa por la contingencia, pedí unos días de descanso. Efectivamente, no es lo mismo estar trabajando y cambiando tu rutina, a dejar de trabajar unos días y enfocarte en esas cosas que te hacen tan feliz. Esos días sin hacer mi trabajo y dedicarme a mí fueron maravillosos y muy merecidos.

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