Es importante ser independiente aunque vivas con tus padres

Finalmente llega el momento en el que trabajas y comienzas a ser más independiente. No necesariamente has salido de tu casa, pero por lo menos te haces cargo de tus gastos. Incluso aportas algo de dinero a la casa y haces actividades para que todo esté en orden. Todo ello es importante, pues en general mejoras tu relación con tu familia e incluso contigo misma. Esto fue lo que aprendí cuando comencé a ser un poco más independiente.

Al ser responsable de ti misma tu autoestima crece

No hay nada más satisfactorio que hacerte cargo de tus gastos. Sabes que en cualquier momento puedes tener las cosas que te gustan sin tener que escatimar en el precio. Tampoco tienes que pedirle dinero a tus padres, lo cual para ellos implica un gasto menos que afrontar. Además, esa satisfacción te motiva para hacer más cosas de manera independiente, como aprender nuevas destrezas en distintos ámbitos o mejorar de manera profesional.

Hacerte cargo de tus cosas demuestra tu independencia

Si antes tus padres creían que no eras lo suficientemente responsable, ahora les has demostrado que sí. Por ejemplo: cuando entré a trabajar tuve que cambiar mi rutina completamente. Comencé a despertar más temprano de lo habitual y a cocinar para mí. Después, regresaba en la tarde arreglaba mi habitación, salía al gimnasio y volvía para ayudar en algunos deberes de la casa. Esta rutina la cumplía cabalmente todos los días, lo cual me enseñó a ser disciplinada. Esa disciplina sorprendió a mis padres.

Tienes más permisos para hacer lo que quieras

Cuando iba a la universidad tenía que pedir permiso para todo. Por ejemplo, si iba alguna fiesta tenía que dar la dirección de la casa y el teléfono de algún amigo. Además, no podía llegar muy tarde y no me daban permisos tan seguido. Incluso si salía con mi novio, antes tenía que hacer ciertas tareas en la casa. Sin embargo, cuando comencé a trabajar ya no tuve que hacer nada de ello, simplemente avisaba a dónde iba. Tampoco me exigían horarios de llegada, pues ambos sabían que era capaz de tomar las decisiones adecuadas.

La relación con tus padres mejora

En general siempre he tenido una buena relación con mis padres. No obstante, ahora me ven como un adulto responsable y por ello confían en mí de distintas formas. En este sentido, saben que pueden contar con mi apoyo sin importar de qué se trate, ya sea compartir gastos, cuidar de la casa o resolver algún problema en conjunto. Es como si pudiera regresarles un poco de todo lo que han hecho por mí. Créanme, no hay algo más satisfactorio que saberte capaz de mantenerte y de apoyar a tu familia.

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